De Templanza, castigada
la frente, flamígeras
realidades y ahuyentando
deseos encontrados.
Equilibrio de cuerdas y tornillos
flojos y perdidos,
tránsitos imposibles
de muertes vividas
y vidas muertas,
de oportuna llegada
y retirada prudente,
hasta en la hora de la muerte.
Muda comprensión,
comportamiento y respeto,
echada y hecha, a si misma,
de menos
en la evitación
de provocaciones y cataclismos,
escondida entre desesperación,
azotada de galernas,
discreta a ojos ajenos,
entre abismos sumida
de dominados sentidos,
contenidos impulsos
responsables de su pecado.
La que se va siempre
y nunca te esperas,
envuelta entre las sombras,
sin mirar atrás
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lunes, 12 de marzo de 2018
jueves, 21 de diciembre de 2017
Recuerdos
Me trajo a la memoria, la juventud impaciente
de amores locos y atrevidos, de imposibles
ignorados cuando el yo se imponía al mundo
y por encima de él, tan solo el roce del aire suave
en la piel inflamable de deseos de lo desconocido,
abiertas pupilas dilatadas de noches propias
y poseídas, por derecho usurpadas a impulso.
Envueltos en complices vibraciones,
cuando la música era
suplantación de nuestras palabras
y comprendíamos sin tener que explicarnos nada.
Todo aceptamos con tal de que fuera nuevo,
sin previa antelación, todo al borde de cada momento
improvisando, espontáneos, eléctricos
de nuestra propia química cerebral, hormonal,
animal. Donde el juego del descubrimiento era
la única meta para conseguir cambiar el mundo
de amores locos y atrevidos, de imposibles
ignorados cuando el yo se imponía al mundo
y por encima de él, tan solo el roce del aire suave
en la piel inflamable de deseos de lo desconocido,
abiertas pupilas dilatadas de noches propias
y poseídas, por derecho usurpadas a impulso.
Envueltos en complices vibraciones,
cuando la música era
suplantación de nuestras palabras
y comprendíamos sin tener que explicarnos nada.
Todo aceptamos con tal de que fuera nuevo,
sin previa antelación, todo al borde de cada momento
improvisando, espontáneos, eléctricos
de nuestra propia química cerebral, hormonal,
animal. Donde el juego del descubrimiento era
la única meta para conseguir cambiar el mundo
jueves, 30 de marzo de 2017
Rutinas
Almas catapultadas
del éxito al abismo,
minutos terciados
descarrilando aullidos de locura
entre religión y sistema,
culpables y justificadas.
Él se adentra en la nada,
de otra mañana
cualquier día,
vuelve sus pasos solos,
arranca chispas
de una cadena imantada,
Falta el espacio
que asegura la errata
donde ella,
abre la puerta
docenas de veces,
siempre esclava de sus gestos,
vuelve a ser
autómata en la sala
Inciden ángulos,
esquinas sombreadas
bajo una obtusa mirada
que comprender sin ganas.
Sortean cortinas,
blancas y pesadas
arrancan vestiduras
de estátuas apenadas
por la tarde que cae
demasiado aprisa,
que nunca me espera,
nunca deja tiempo
a que la siga,
a que le hable al oído
y que mi sola voz
le pare en seco,
y no vuelva
que no me abandone nunca
del éxito al abismo,
minutos terciados
descarrilando aullidos de locura
entre religión y sistema,
culpables y justificadas.
Él se adentra en la nada,
de otra mañana
cualquier día,
vuelve sus pasos solos,
arranca chispas
de una cadena imantada,
Falta el espacio
que asegura la errata
donde ella,
abre la puerta
docenas de veces,
siempre esclava de sus gestos,
vuelve a ser
autómata en la sala
Inciden ángulos,
esquinas sombreadas
bajo una obtusa mirada
que comprender sin ganas.
Sortean cortinas,
blancas y pesadas
arrancan vestiduras
de estátuas apenadas
por la tarde que cae
demasiado aprisa,
que nunca me espera,
nunca deja tiempo
a que la siga,
a que le hable al oído
y que mi sola voz
le pare en seco,
y no vuelva
que no me abandone nunca
viernes, 19 de octubre de 2012
Sin Más
Atracción
de feria,
montada
en un vagón
vacío,
descarrilando,
un riesgo
insensato,
a la sombra
de una planta muerta.
Un visado caducado
al mundo
de los sueños
oferentes
de afectos,
carentes de abrazos
Doblegada realidad
cruda
Sentido el lapso del tiempo
acelerado,
contrasta
en el minutero atascado
de un imprudente
ser convertido
a tan sencillo experimento
donde obtener unos átomos
que recordar
pese al maldito electrón
errante.
No es fácil
cuando mis ojos apartan
tu perfecta
belleza para no
perder
la respiración,
no sentir el dolor,
desnuda de argumentos
blandiendo una explicación
desde la justificación
que te doy
para ponerme
a cubierto
de feria,
montada
en un vagón
vacío,
descarrilando,
un riesgo
insensato,
a la sombra
de una planta muerta.
Un visado caducado
al mundo
de los sueños
oferentes
de afectos,
carentes de abrazos
Doblegada realidad
cruda
Sentido el lapso del tiempo
acelerado,
contrasta
en el minutero atascado
de un imprudente
ser convertido
a tan sencillo experimento
donde obtener unos átomos
que recordar
pese al maldito electrón
errante.
No es fácil
cuando mis ojos apartan
tu perfecta
belleza para no
perder
la respiración,
no sentir el dolor,
desnuda de argumentos
blandiendo una explicación
desde la justificación
que te doy
para ponerme
a cubierto
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Pobres Espectáculos
Un rastro narcótico
en el que abandonarse
a una risa desasosegada,
haciendo eses,
cae y levanta,
agárrate,
tirones de pelo,
interesante deporte.
Fieras uñas sacadas,
territoriales hembras
en pos de audiencias
y el público pide más,
atemorizado y feliz.
Aburridos y siniestros
pasatiempos
ávidos de ociosos
avezados en el ensimismamiento
y el ojo ajeno.
Putas arrastradas,
cabrones inflados,
ferias, vanidades,
sujetan y se agarran
como lapas al decorado
en el que abandonarse
a una risa desasosegada,
haciendo eses,
cae y levanta,
agárrate,
tirones de pelo,
interesante deporte.
Fieras uñas sacadas,
territoriales hembras
en pos de audiencias
y el público pide más,
atemorizado y feliz.
Aburridos y siniestros
pasatiempos
ávidos de ociosos
avezados en el ensimismamiento
y el ojo ajeno.
Putas arrastradas,
cabrones inflados,
ferias, vanidades,
sujetan y se agarran
como lapas al decorado
domingo, 23 de septiembre de 2012
Un Instante Gris
Todo es mutable,
todo pasajero,
pero quizá las ideas
y la voz no lo sean
o tan sólo sea
la ilusión que nos hace
seguir hablando y pensando.
El sol calienta mis manos,
hoy doloridas de no tenerte,
quema mi piel entumecida
de sueños despertados.
Vuelvo a la angustia
aceptada, casi amistosa,
aún inconexa, uniforme,
dolorosa y consciente
mientras sigo existiendo,
a oscuras,
dentro de mi pensamiento
todo pasajero,
pero quizá las ideas
y la voz no lo sean
o tan sólo sea
la ilusión que nos hace
seguir hablando y pensando.
El sol calienta mis manos,
hoy doloridas de no tenerte,
quema mi piel entumecida
de sueños despertados.
Vuelvo a la angustia
aceptada, casi amistosa,
aún inconexa, uniforme,
dolorosa y consciente
mientras sigo existiendo,
a oscuras,
dentro de mi pensamiento
Cielos Abiertos
Cielos abiertos
y ojos cerrados,
rabia apretada
murmurados axiomas,
consignas masivas,
panes, circos
y tuertos reyezuelos.
Infinitos sucedáneos
de felicidad embotellada,
estrellas errantes
y lunas estrelladas
donde romper
nuestra imagen
de viejos conocidos
y dados a conocer,
la importancia de llamarnos
alguna vez, hombres
y seres humanos
aclamados de cielos abiertos.
Volver a resistir
emociones y congestión
comprimidas en espacio
y tiempo, renglones
disolutos donde dejarse
caer indolente, omnívoros,
todo vale, nada es cierto
y sin embargo existe
no en esta,
quizá es otra,
realidad de la que perdimos
todas las pistas
y apenas roza la magia
que nos abisma
e inquieta aún
en la misma palidez
del disco y la diosa
presente de todo tiempo
habido y presente
y ojos cerrados,
rabia apretada
murmurados axiomas,
consignas masivas,
panes, circos
y tuertos reyezuelos.
Infinitos sucedáneos
de felicidad embotellada,
estrellas errantes
y lunas estrelladas
donde romper
nuestra imagen
de viejos conocidos
y dados a conocer,
la importancia de llamarnos
alguna vez, hombres
y seres humanos
aclamados de cielos abiertos.
Volver a resistir
emociones y congestión
comprimidas en espacio
y tiempo, renglones
disolutos donde dejarse
caer indolente, omnívoros,
todo vale, nada es cierto
y sin embargo existe
no en esta,
quizá es otra,
realidad de la que perdimos
todas las pistas
y apenas roza la magia
que nos abisma
e inquieta aún
en la misma palidez
del disco y la diosa
presente de todo tiempo
habido y presente
viernes, 21 de septiembre de 2012
Reloj de Lápida
Arranqué la hoja para mañana,
pasé página de un mes que, a veces,
siempre parece el mismo.
Me despedí del dibujo de las frutas
pintadas que caen de una cesta,
dejo paso a un dibujo que no me gusta,
una casa marrón
de puertas azulgrisáceas
enmarcada de un cielo nocturno,
como los meses que siguen
y la oscuridad que hay ahora.
El tiempo parece suspendido
en el aire, mientras recorro
incoscientemente mis pensamientos
y te miro, al otro lado, te observo
distraidamente, como respiras,
como miras cuando hablas.
Tus manos largas, tus dedos
algo nudosos que esconden
aún secretos por desvelarme,
al menos tengo esa pretensión
absurda, lo sé, cuando no sé como
seguir ni porqué, cuando ya no estás.
Mientras, el calendario de la desgracia
no pasa hojas nunca, sólo las acumula.
Busco la complicidad de los elementos
para que el aire me eleve,
y el sol me seque por siempre
pasé página de un mes que, a veces,
siempre parece el mismo.
Me despedí del dibujo de las frutas
pintadas que caen de una cesta,
dejo paso a un dibujo que no me gusta,
una casa marrón
de puertas azulgrisáceas
enmarcada de un cielo nocturno,
como los meses que siguen
y la oscuridad que hay ahora.
El tiempo parece suspendido
en el aire, mientras recorro
incoscientemente mis pensamientos
y te miro, al otro lado, te observo
distraidamente, como respiras,
como miras cuando hablas.
Tus manos largas, tus dedos
algo nudosos que esconden
aún secretos por desvelarme,
al menos tengo esa pretensión
absurda, lo sé, cuando no sé como
seguir ni porqué, cuando ya no estás.
Mientras, el calendario de la desgracia
no pasa hojas nunca, sólo las acumula.
Busco la complicidad de los elementos
para que el aire me eleve,
y el sol me seque por siempre
Mientras Rap
No sé
como subí aquí,
cuando pensé
que ya te ibas a ir.
Fui destruyendo el negocio
del gore en trozos
pero me ofreces tu mercancía,
aquí no hay policía,
me das tu amor en lata,
vuelve a meter la pata.
Responde,
cuando escondes
tu nombre. Justifica,
cuando el mundo tipifica
tu comportamiento
si en realidad
precisas aislamiento
para empezar a pensar,
y entonces
echa a andar,
olvida a tu público,
deja ya
de publicitar
que no tengo güita,
escurre
la maldita letanía
de agonías vacías,
de tus noches y tus días.
Sal al frío,
olvida tu ombligo
y cuando llegue el invierno,
no olvides
visitarme al infierno.
Administra
mi post con cuidado
cuando el anterior
se cayó del tejado.
Tal vez no te gustó
y mientras disparaste
cuando la web se colgó
como subí aquí,
cuando pensé
que ya te ibas a ir.
Fui destruyendo el negocio
del gore en trozos
pero me ofreces tu mercancía,
aquí no hay policía,
me das tu amor en lata,
vuelve a meter la pata.
Responde,
cuando escondes
tu nombre. Justifica,
cuando el mundo tipifica
tu comportamiento
si en realidad
precisas aislamiento
para empezar a pensar,
y entonces
echa a andar,
olvida a tu público,
deja ya
de publicitar
que no tengo güita,
escurre
la maldita letanía
de agonías vacías,
de tus noches y tus días.
Sal al frío,
olvida tu ombligo
y cuando llegue el invierno,
no olvides
visitarme al infierno.
Administra
mi post con cuidado
cuando el anterior
se cayó del tejado.
Tal vez no te gustó
y mientras disparaste
cuando la web se colgó
Deshilvanando
Un recuerdo deshilvanado traigo
de palabras que aprendí incomprendidas,
de tablas infinitamente extrañas que cantan
entre un brasero y olor a pasado
envuelto y cerrado en cajas y papel de seda.
Lunas blancas duermen
en montañas gigantes de escondidos ogros,
lunas rojas comen sandía en el borde de agosto,
donde herido el mar sangra
tinieblas y surca cañas de pescar
enhiestas apurando peces
en las heces del manjar de la vida
antes del zumbido en el aire.
Arterias zanjadas, estrellas cruzadas y
oraciones que nunca pude analizar
por no entender el principio, el fin
ni un sentido posible, probable,
inasequible composición de estertores iniciáticos,
mediada vida incomprensible de pasado
cuando se tira, se destruye y arroja,
inútil lacra de burdo ruido y eterna excusa
para la expiación que no perdona y machaca.
Compasión, centro de gravedad
a punto para iniciar el equilibrio
circense de la vida
en el momento del clown que llora
de palabras que aprendí incomprendidas,
de tablas infinitamente extrañas que cantan
entre un brasero y olor a pasado
envuelto y cerrado en cajas y papel de seda.
Lunas blancas duermen
en montañas gigantes de escondidos ogros,
lunas rojas comen sandía en el borde de agosto,
donde herido el mar sangra
tinieblas y surca cañas de pescar
enhiestas apurando peces
en las heces del manjar de la vida
antes del zumbido en el aire.
Arterias zanjadas, estrellas cruzadas y
oraciones que nunca pude analizar
por no entender el principio, el fin
ni un sentido posible, probable,
inasequible composición de estertores iniciáticos,
mediada vida incomprensible de pasado
cuando se tira, se destruye y arroja,
inútil lacra de burdo ruido y eterna excusa
para la expiación que no perdona y machaca.
Compasión, centro de gravedad
a punto para iniciar el equilibrio
circense de la vida
en el momento del clown que llora
Proclives
Y después de tanto tiempo
pasada más de media vida,
seguimos proclives a entendernos,
a reírnos y llorarnos,
a gritarnos y enfadarnos,
a ignorarnos y olvidarnos,
a buscarnos sin encontrarnos,
el miedo escondido,
guardamos, del demasiado amor
ahuyentado para que el fin
no nos rompa demasiado,
el duelo sea más corto, menos malo.
Excusas que pintamos,
horizontes neblinosos en lontananza
y evadirnos del sol, el ahora
y la carne, la realidad negada
entre el azul y la tierra.
Proclive a tus besos,
proclive a tu silencio
de demasiado tiempo callado
y sin más que decir,
cuando el adiós nos ha empañado
pasada más de media vida,
seguimos proclives a entendernos,
a reírnos y llorarnos,
a gritarnos y enfadarnos,
a ignorarnos y olvidarnos,
a buscarnos sin encontrarnos,
el miedo escondido,
guardamos, del demasiado amor
ahuyentado para que el fin
no nos rompa demasiado,
el duelo sea más corto, menos malo.
Excusas que pintamos,
horizontes neblinosos en lontananza
y evadirnos del sol, el ahora
y la carne, la realidad negada
entre el azul y la tierra.
Proclive a tus besos,
proclive a tu silencio
de demasiado tiempo callado
y sin más que decir,
cuando el adiós nos ha empañado
Partir
Puedes venir,
quizá yo voy hacia tí.
Siento tu embeleso
sin miedo
de enfrentarme
a mi misma en
la soledad
definitiva
y protectora
de tu
iluminado,
cósmico,
vacío
por siempre,
al fin,
acabada
quizá yo voy hacia tí.
Siento tu embeleso
sin miedo
de enfrentarme
a mi misma en
la soledad
definitiva
y protectora
de tu
iluminado,
cósmico,
vacío
por siempre,
al fin,
acabada
Horas
Sucintos días, eternas noches abiertas
desgranadas en segundos inconexos, pensamientos,
percepciones y sucesos. Sintiendo el paso
de las horas cayendo como gotas de cera
en la vela consumiéndose.
Acero brillante en camas quirúrgicas, asidas
manos en rezos impensables cuando la vida
escapa a nuestro trayecto, a nuestra manos
impotentes. Cerrado el paso a la esperanza,
abiertos los surcos de la angustía
en nuestro vientre
paridor de antagonistas antiguas del
color de cavernas cavilosas y esperpénticas.
Goteros de vida y olor a muerte higienizada.
Heridas manos del esfuerzo por asirse
al filo de la noche para llegar a la madrugada.
Irreales voces ahogadas, pasos amortiguados,
semblantes borrosos, luces blancas y crudas
enmarcan la habitación, que
cuando queda a oscuras
se envuelve, por completo,
del manto óscuro del dolor
apenas sofocado y enajenante.
Pequeños y desamparados
en una cama de acero brillante
desgranadas en segundos inconexos, pensamientos,
percepciones y sucesos. Sintiendo el paso
de las horas cayendo como gotas de cera
en la vela consumiéndose.
Acero brillante en camas quirúrgicas, asidas
manos en rezos impensables cuando la vida
escapa a nuestro trayecto, a nuestra manos
impotentes. Cerrado el paso a la esperanza,
abiertos los surcos de la angustía
en nuestro vientre
paridor de antagonistas antiguas del
color de cavernas cavilosas y esperpénticas.
Goteros de vida y olor a muerte higienizada.
Heridas manos del esfuerzo por asirse
al filo de la noche para llegar a la madrugada.
Irreales voces ahogadas, pasos amortiguados,
semblantes borrosos, luces blancas y crudas
enmarcan la habitación, que
cuando queda a oscuras
se envuelve, por completo,
del manto óscuro del dolor
apenas sofocado y enajenante.
Pequeños y desamparados
en una cama de acero brillante
Voz
Nada pude decir
aunque hubiera querido,
pero la complicidad
hace hablar silencios,
crea palabras
no formuladas, sólo
en la vibración infinita
de la emoción
desnudando el eco,
rasgando convenciones
ahuyentadas al calor
del pulso acelerado
y entre latidos
urgiendo el tiempo
que presagia
el próximo encuentro
aunque hubiera querido,
pero la complicidad
hace hablar silencios,
crea palabras
no formuladas, sólo
en la vibración infinita
de la emoción
desnudando el eco,
rasgando convenciones
ahuyentadas al calor
del pulso acelerado
y entre latidos
urgiendo el tiempo
que presagia
el próximo encuentro
Vuelco a la Realidad
La distracción de la vida
lo apartó, el sufrimiento
y vencer su resistencia
lo mostró de nuevo.
Entraba en aquel baño
de verdes azulejos
y enorme bañera,
donde ella torturaba
mi pelo y mis ojos
con agua y jabón.
Cerraba la puerta
y subía a banquetas
hasta alcanzar
y abrír aquellas puertas
blancas de altillo, allí
estaba otra vez
dispuesta a dar la voltereta
y entrar en el bufador
de otro mundo y los sueños
que he olvidado.
Sólo puedo recordar el ritual
pero sé que he perdido el don
de dar un vuelco a la realidad
lo apartó, el sufrimiento
y vencer su resistencia
lo mostró de nuevo.
Entraba en aquel baño
de verdes azulejos
y enorme bañera,
donde ella torturaba
mi pelo y mis ojos
con agua y jabón.
Cerraba la puerta
y subía a banquetas
hasta alcanzar
y abrír aquellas puertas
blancas de altillo, allí
estaba otra vez
dispuesta a dar la voltereta
y entrar en el bufador
de otro mundo y los sueños
que he olvidado.
Sólo puedo recordar el ritual
pero sé que he perdido el don
de dar un vuelco a la realidad
domingo, 16 de septiembre de 2012
Cuadro
En la retina tu pupila impresa,
en la pared una ventana sobre la inmensa máquina
succiona la habitación, pegada
entre hierros y tubos, dónde apareces desnudo
en medio de alguna excusa no compartida
y un pacto sin damas, caballero enhiesto
de fornida sombra y oscuros deseos infranqueables.
Ensombreces mi cuerpo incontenible,
apresuras más cada latido,
dragón rampante, te escondes en guaridas de fuego.
Retuerces mis brazos entre cada duda, tanto peligro
inconsciente que flota sobre tí y planea mi abismo
incauto y desdibujado, sin perfilar posturas
ni llaves donde no hay puertas abiertas.
Sexo apaisado, palabras de sexo
derramadas sin contenido
sobre una lúbrica ansia
de traspasar otra vida trascendida entre las venas
en la pared una ventana sobre la inmensa máquina
succiona la habitación, pegada
entre hierros y tubos, dónde apareces desnudo
en medio de alguna excusa no compartida
y un pacto sin damas, caballero enhiesto
de fornida sombra y oscuros deseos infranqueables.
Ensombreces mi cuerpo incontenible,
apresuras más cada latido,
dragón rampante, te escondes en guaridas de fuego.
Retuerces mis brazos entre cada duda, tanto peligro
inconsciente que flota sobre tí y planea mi abismo
incauto y desdibujado, sin perfilar posturas
ni llaves donde no hay puertas abiertas.
Sexo apaisado, palabras de sexo
derramadas sin contenido
sobre una lúbrica ansia
de traspasar otra vida trascendida entre las venas
El Vacío
Transcurrirían nubes y claros, días y noches sembrados de algunas lluvias copiosas. El tiempo se iría corriendo, separando unos días de otros, otras veces juntándolos atropellada, casi amontonadamente en un accidente temporal.
La puerta abierta, un agujero en la cerradura, mientras fumaría sentado a oscuras. Indescriptibles y agitados pensamientos no cesarían de asaltarle, asaetearle. Otras veces buscaría una imagen humana, al principio una excusa, luego sin palabras, entrar a través de una puerta abierta, la mirada encubriría el terror infinito que sostendría su caída, una silla donde permanecer apoyado unos minutos sobre la realidad, otra, enajenarse en ella, perderse y ser escuchado "Estoy acabado", en la palabra, "¿Dios existe? Sí, porque así está escrito". Luego el silencio, dónde no cabría nada más decir y todo se ha acabado, la razón perdida y sólo encontraría el terror.
Cuando saldría por la puerta, la calma de ellos se mezclaría con una incertidumbre fácilmente distraída.
El hueco de la escalera, los pasos, y la puerta se cerraría. Son ellos otra vez, se burlarían, nunca conseguiría verlos y sería mejor así, pero no cesarían nunca de murmurar en su cabeza. No, quizá le hablasen desde la habitación tapiada, no, nadie puede entrar allí, los muertos podrían regresar y llevarle con ellos. No conseguiría abrir la puerta, no recordaría como se hace o quizá le esperaban en la escalera. La agitación iría acelerando su respiración, mientras sudaría en un olor denso y tóxico, no recordaría cuando fue la última vez que se duchó, la última vez que comió o durmió.
Abriría la ventana a una mañana que no veía. Necesitaría más espacio, quitaría las hojas de la ventanas para salir y escapar, así no se darían cuenta y ...
Cruzaron la calle mientras miraban el ciego hueco de la ventana, casi hipnótico, una boca oscura que grita muda, un escondite de la mente donde sólo cabe el vacío.
La puerta abierta, un agujero en la cerradura, mientras fumaría sentado a oscuras. Indescriptibles y agitados pensamientos no cesarían de asaltarle, asaetearle. Otras veces buscaría una imagen humana, al principio una excusa, luego sin palabras, entrar a través de una puerta abierta, la mirada encubriría el terror infinito que sostendría su caída, una silla donde permanecer apoyado unos minutos sobre la realidad, otra, enajenarse en ella, perderse y ser escuchado "Estoy acabado", en la palabra, "¿Dios existe? Sí, porque así está escrito". Luego el silencio, dónde no cabría nada más decir y todo se ha acabado, la razón perdida y sólo encontraría el terror.
Cuando saldría por la puerta, la calma de ellos se mezclaría con una incertidumbre fácilmente distraída.
El hueco de la escalera, los pasos, y la puerta se cerraría. Son ellos otra vez, se burlarían, nunca conseguiría verlos y sería mejor así, pero no cesarían nunca de murmurar en su cabeza. No, quizá le hablasen desde la habitación tapiada, no, nadie puede entrar allí, los muertos podrían regresar y llevarle con ellos. No conseguiría abrir la puerta, no recordaría como se hace o quizá le esperaban en la escalera. La agitación iría acelerando su respiración, mientras sudaría en un olor denso y tóxico, no recordaría cuando fue la última vez que se duchó, la última vez que comió o durmió.
Abriría la ventana a una mañana que no veía. Necesitaría más espacio, quitaría las hojas de la ventanas para salir y escapar, así no se darían cuenta y ...
Cruzaron la calle mientras miraban el ciego hueco de la ventana, casi hipnótico, una boca oscura que grita muda, un escondite de la mente donde sólo cabe el vacío.
Solitud
Alejándome del oriente, perdida del occidente,
rota la moneda del cambio siempre
por la misma cara egoista,
ausencias de escucha e interés sincero,
a vueltas con la medida de la primera persona
y apegos asfixiantes desde miedos inconfesables.
La búsqueda de querer ser comprendidos, justificados
a nuestra imagen y excusas, a nuestro ojo distorsionado
del ser que nadie ve ni percibe, salvo en nuestros actos,
palabras y el olor de la piel antes de la descompuesta
eternidad y desde un dios adecuado moldeador de virtudes
que nos son cercanas y de infinitos perdones.
Anonimato, solitud, desapercibimiento, silencio, palabras
que producen terror y desconfianza, en tiempos
donde mostrar es el único equivalente posible de ser.
Y no hay mayor soledad que la compartida, la distancia
de los desiguales, el desencuentro y el lenguaje incomprensible
que se abre abismal ante recuerdos acuñados como propios,
nosotros, celosos guardianes de atesorado pasado,
personales e intransferibles proyectos de pequeños humanos,
tristes, solos y sordos
rota la moneda del cambio siempre
por la misma cara egoista,
ausencias de escucha e interés sincero,
a vueltas con la medida de la primera persona
y apegos asfixiantes desde miedos inconfesables.
La búsqueda de querer ser comprendidos, justificados
a nuestra imagen y excusas, a nuestro ojo distorsionado
del ser que nadie ve ni percibe, salvo en nuestros actos,
palabras y el olor de la piel antes de la descompuesta
eternidad y desde un dios adecuado moldeador de virtudes
que nos son cercanas y de infinitos perdones.
Anonimato, solitud, desapercibimiento, silencio, palabras
que producen terror y desconfianza, en tiempos
donde mostrar es el único equivalente posible de ser.
Y no hay mayor soledad que la compartida, la distancia
de los desiguales, el desencuentro y el lenguaje incomprensible
que se abre abismal ante recuerdos acuñados como propios,
nosotros, celosos guardianes de atesorado pasado,
personales e intransferibles proyectos de pequeños humanos,
tristes, solos y sordos
Poseída
La poseía,
abandonada,
la poesía
me hería la frente
bajo una media luna
rota de espejo y sangre,
resbala en mis ojos
lejanos
que miran
y sólo saben
perderse,
de palabras pensadas
extractores y
afloradas esencias
en irrealidades
donde, sin cuestión posible,
vuelvo para reinventarlo todo.
Forja inagotable
del mundo intrínseco.
¿Ensueños? vida que
no me arrebate esta
equivocación vital
que interpreto
oráculo y bacanal
alterada y propia
abandonada,
la poesía
me hería la frente
bajo una media luna
rota de espejo y sangre,
resbala en mis ojos
lejanos
que miran
y sólo saben
perderse,
de palabras pensadas
extractores y
afloradas esencias
en irrealidades
donde, sin cuestión posible,
vuelvo para reinventarlo todo.
Forja inagotable
del mundo intrínseco.
¿Ensueños? vida que
no me arrebate esta
equivocación vital
que interpreto
oráculo y bacanal
alterada y propia
Inconfesados
Pensamientos ocultos,
percepciones inconfesas,
ocultas desde el primer instante,
y no por ello abandonamos
el juego de ensoñarnos
en tan extraño, necesitado,
hechizo remendado
de verdades a medias,
temores fundados
en carne propia,
anhelos insaciables
y hambre infinita
de un amor terreno y celeste,
en carne y espíritu,
infantil o lascivo,
victorioso y derrotado,
el miedo refugiado en abrazos,
la muerte ahuyentada a besos.
La espalda vuelta hasta otra vez,
un hasta luego sin saber
hasta cuando o hasta nunca.
El silencio de la mente guarda
desatados disparates,
dramas ocultos, inconexos, y el odio
para no llegar al amor, el miedo
de seguir la soledad otro día más.
El alma abierta en canal
y el espectáculo servido,
demasiado nunca es suficiente,
la certeza velada para
sostener el mundo de los sueños,
ese sin espacio, y aun reduciéndolos
necesarios para seguir siéndonos.
Silencios compartidos
sin llegar nunca a saber
que habríamos dicho
o querido decir,
cuando sus ojos y el aire
me faltan ahora
percepciones inconfesas,
ocultas desde el primer instante,
y no por ello abandonamos
el juego de ensoñarnos
en tan extraño, necesitado,
hechizo remendado
de verdades a medias,
temores fundados
en carne propia,
anhelos insaciables
y hambre infinita
de un amor terreno y celeste,
en carne y espíritu,
infantil o lascivo,
victorioso y derrotado,
el miedo refugiado en abrazos,
la muerte ahuyentada a besos.
La espalda vuelta hasta otra vez,
un hasta luego sin saber
hasta cuando o hasta nunca.
El silencio de la mente guarda
desatados disparates,
dramas ocultos, inconexos, y el odio
para no llegar al amor, el miedo
de seguir la soledad otro día más.
El alma abierta en canal
y el espectáculo servido,
demasiado nunca es suficiente,
la certeza velada para
sostener el mundo de los sueños,
ese sin espacio, y aun reduciéndolos
necesarios para seguir siéndonos.
Silencios compartidos
sin llegar nunca a saber
que habríamos dicho
o querido decir,
cuando sus ojos y el aire
me faltan ahora
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