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lunes, 9 de julio de 2012

Peregrino Gobierno

Hoy el día levantó con un color de septiembre aunque aún faltan dos meses para que sea.

En la corte de los milagros, los meapilas sólo aparecen codeándose de púrpura y santidad, bebiendo en cálices de oro, santos griales y códices esotéricos encuadernados en el siglo XX, mientras arrojan lanzas a jabalíes y retoman torneos y justas  por pecadoras de la vía pública y mayoría absoluta en el mutismo y la ocultación.

Seguimos en ese Camelot de vía estrecha que nos otorga tanto pedigrí católico y el estigma de la sombra de la dictadura aún nos señala paternal, eternamente.

Los recortes por el perdón de nuestros pecados.

lunes, 12 de marzo de 2012

Reconocimiento

Nada quedó, apenas funcionan dos escaleras mecánicas: una de subida, otra de bajada, y un hilo musical fantasma, vestigio de otros tiempos de prosperidad ilusoria, de consumo anhelado y anhelante. La ciudad ha diezmado su población y apenas se ve ¿gente?, no ya no hay gente sólo individuos huidizos, esquivos y rápidos en sus movimientos desconfiados. El aire azota los corredores del centro comercial moviendo letreros rotos entre verjas oxidadas. Siguen aún legibles algunos letreros viejos, perdidos, rotos, antiguos, anunciando se vende, se alquila, esas cosas que solían hacerse antes de la gran revelación. Incomprensible vida ya acabada: trabajar, comprar, comprar, trabajar.

Botines arañados entre los cada vez más escasos incautos, rapiña como forma de vida, desconfianza y supervivencia.

Viejas fábricas vacías donde dejaron su tiempo tantos humanos.

Mi pantalla enfoca otro cartel: “Se vende este terreno” ¿Cómo es posible? ¿La tierra también se vendía?