Eras una niña pequeña, viva y despierta,
tus ojos veían y amaban todo,
todo lo comprendías y aprendías con facilidad,
con felicidad: saber y comprender todo
¿qué podía ser mejor?
La necesidad de saber tanto como del aire,
como del agua.
Pero la mediocridad de muchos,
junto a la envidia de algunos,
te fue envolviendo
en una agonía de extrañeza.
Tú que tanto disfrutabas de aprender
y poder compartir ese saber
te viste abocada a limitación de tus profesores
y a su escarnio
por saber más que ellos,
al rídiculo y la burla de tus compañeros.
Y a cierta edad
comprendistes que sólo el aislamiento
podía librarte de esa exhibición de feria
a la que te sometían si te prestaban atención,
y diseñastes un traje mejor para pasar desapercibida
antes que ser obligada una y otra vez
por la crueldad de la estúpidez.
Y aquel mundo maravilloso, lleno de todo descubrimiento
se empezó a volver borroso y triste,
empañando tus ojos y tus días,
esos días y años que han pasado, ya eres una mujer,
la vida no ha sido fácil, llegaste a duras penas,
dolorosamente, a acabar
aquella estrecha formación
llamada académica
que resultaba tan insuficiente como aburrida
para tu voraz y absoluta filosofía.
Después vinieron los trabajos de crisis,
crisis de tres al cuarto,
cuarto de euro al día,
pese a que sabes tantas cosas
que la mayoría no imaginan,
pero sólo te queda esperar
el siguiente subempleo
de lo que sea y de lo que haya.
Meses de explotación seguidos
de meses de mayor desesperanza.
Eres un genio, eres superdotada,
pero tu mirada triste ya sólo muestra
el dolor lacerante
de todos tus recuerdos
encerrados en la única pregunta posible
¿por qué?
mentras esperas al fondo
en la cola del paro
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domingo, 17 de junio de 2012
Wendy
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miércoles, 13 de junio de 2012
Despertar
Ojeaba un libro de Danza, apenas debía tener cinco tal vez seis años. Fascinada contemplaba las imágenes con una extraña e inexplicable emoción de asistir a algo extraordinario: la expresión del arte en los cuerpos de los bailarines en estática representación aún sin llegar a comprenderlo totalmente.
Páginas, una tras otra pasadas con cuidado, hasta que al volver una apareció una foto de Margot Fonteyn y Rudolph Nureyev enmarcada en una orla ovalada y sentí el arrebato de lo sublime con tal intensidad que me encontré recortando aquella imagen para retenerla para siempre conmigo. Me corté el dedo con el filo de la hoja del libro y me hice sangre. Recuerdo aún hoy la severa reprimenda por cargarme el libro y haber cogido las tijeras, así como la veneración que sigo sintiendo por la Danza y mi despertar al Erotismo.
Páginas, una tras otra pasadas con cuidado, hasta que al volver una apareció una foto de Margot Fonteyn y Rudolph Nureyev enmarcada en una orla ovalada y sentí el arrebato de lo sublime con tal intensidad que me encontré recortando aquella imagen para retenerla para siempre conmigo. Me corté el dedo con el filo de la hoja del libro y me hice sangre. Recuerdo aún hoy la severa reprimenda por cargarme el libro y haber cogido las tijeras, así como la veneración que sigo sintiendo por la Danza y mi despertar al Erotismo.
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sábado, 19 de mayo de 2012
El Amor en Tiempos de la Colérica
Es un hombre nervioso, cansado, mucho más fatigado de lo que es consciente. Las arrugas de la preocupación y el genio surcan su frente, seguidas de cejas casi despobladas sobre ojos vivos e inquietos, un rostro delgado y algo rubicundo, no por un aspecto saludable, más bien por la la luz a veces iracunda de los luchadores que han de combatir la locura, la mediocridad y la limitación, un día sí y todos los demás también.
El ama su trabajo, sabe desde su experiencia y estudios que hay un camino inaudito, inaudible, incluso que es casi mejor que sea silenciado. Me muestra documentos, imágenes, conclusiones, razones expone, acalla la rabia y, humilde, continúa investigando humanamente, razonada y razonablemente, huyendo del dominio, monopolio y adocenamiento de la industria tentadora, maipuladora y farmacéutica.
La supeditación a un sistema que coarta y corta razones, ceñida a presupuestos y resultados económicos, los pacientes convertidos en estadística, inhumanas pretensiones reñidas con salud, Medicina e investigación. Pionero aislado en contacto con la asociación de Celiacos Madrid, en estrecha colaboración y arduo trabajo, día a día, paciente a paciente. Soportando perdidas de archivos, sistemas informáticos lentos y pesados en protocolos irracionales.
El médico, el que cura o mitiga el dolor, propone una salida de los carriles habituales y del círculo vicioso: medicación de por vida o salud mental, hasta ahora los itinerarios a seguir en los tratamientos de Fibromialgia. No, no es ninguno de los anteriores, y sí, existen otras soluciones y están en formas mucho más humanas, más simples pero no menos complejas.
Existe la esperanza, lejos de la cólera, y la esperanza es amor, amor al trabajo, a encontrar soluciones para seguir siendo humanos y tener una vida digna de tal calidad.
Gracias por su amor, su trabajo y dedicación, algo inusual en los tiempos de la cólera, el recorte y la siniestra usurpación privatizada.
El ama su trabajo, sabe desde su experiencia y estudios que hay un camino inaudito, inaudible, incluso que es casi mejor que sea silenciado. Me muestra documentos, imágenes, conclusiones, razones expone, acalla la rabia y, humilde, continúa investigando humanamente, razonada y razonablemente, huyendo del dominio, monopolio y adocenamiento de la industria tentadora, maipuladora y farmacéutica.
La supeditación a un sistema que coarta y corta razones, ceñida a presupuestos y resultados económicos, los pacientes convertidos en estadística, inhumanas pretensiones reñidas con salud, Medicina e investigación. Pionero aislado en contacto con la asociación de Celiacos Madrid, en estrecha colaboración y arduo trabajo, día a día, paciente a paciente. Soportando perdidas de archivos, sistemas informáticos lentos y pesados en protocolos irracionales.
El médico, el que cura o mitiga el dolor, propone una salida de los carriles habituales y del círculo vicioso: medicación de por vida o salud mental, hasta ahora los itinerarios a seguir en los tratamientos de Fibromialgia. No, no es ninguno de los anteriores, y sí, existen otras soluciones y están en formas mucho más humanas, más simples pero no menos complejas.
Existe la esperanza, lejos de la cólera, y la esperanza es amor, amor al trabajo, a encontrar soluciones para seguir siendo humanos y tener una vida digna de tal calidad.
Gracias por su amor, su trabajo y dedicación, algo inusual en los tiempos de la cólera, el recorte y la siniestra usurpación privatizada.
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jueves, 23 de febrero de 2012
Gris Opiáceo Mórfico
Gastado el último hilo de voz, la garganta lucha contra el dolor que la atraviesa y amarra. Quiere escapar en un grito desgarrado al firmamento, en un parto de llanto, en un abatir del alma. Abandonarse al frío. Sólo olvidar.
Nubes de gris opiáceo tiran de espaldas, obligan a luchar contra titanes del tiempo que precipita al Tártaro torturante de la vida muerta, de la muerte en vida.
Gota a gota, dando paciencia al dolor. Sintiendo, agotada, como el tiempo se acaba.
Nubes de gris opiáceo tiran de espaldas, obligan a luchar contra titanes del tiempo que precipita al Tártaro torturante de la vida muerta, de la muerte en vida.
Gota a gota, dando paciencia al dolor. Sintiendo, agotada, como el tiempo se acaba.
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