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domingo, 10 de junio de 2012

En El Desván

Entre mis parientes encontré espías rusos, sombrereros franceses e italianos anarquistas.

Encontré olvidos, rencillas, soberbias e iracundias, posesiones y usurpaciones.

Cajas de sombreros de tules apolillados, cajones de cómodas de caoba atestados de joyas improbables.

El brillo del cristal de roca y el olor de la madera del palo de rosa.

domingo, 26 de febrero de 2012

La Noticia Que Nunca Existió

Al recordar un hecho similar, quisé ilustrarlo y busqué aquella noticia que recordaba haber leído cuatro días atrás, pero no pude encontrarla. Quizá mi recuerdo era traicionero y la sintaxis empleada no era exacta. Tras varios intentos y múltiples registros en la búsqueda, comprendí que la noticia que había leído había dejado de existir, o tal vez nunca existió en realidad.

lunes, 13 de febrero de 2012

Sábados Sin Noches

Eramos tan jóvenes y dóciles como para no salir más allá de las diez de la noche. Dicen que la necesidad es la madre de la invención y, sin poder precisar bien como sucedió, comenzamos a improvisar fiestas los sábados por la mañana. Sábados en los que descubríamos música recien hecha de The Police en bailes improvisados y alguna copa rápida para estimular y deshinbir nuestros jóvenes cuerpos aún tan inexpertos. La recompensa era "enrollarse" y ser "enrollado" la meta.


Pequeños cachorros, años después descubrí que sólo nos separó la edad de los ritos de tantos adultos que siguen jugando a lo mismo.


Placeres rápidos e incompletos, pasatiempos de bolsillo para acortar el viaje.

domingo, 12 de febrero de 2012

Recuerdos Cinematográficos


Sesiones dobles en el cine Astoria con algún indicio remoto del No-do, que aún entonces existía tal repelente secuencia de rápidas imágenes de guión rancio y pretendidamente ingenioso y graciosillo que elevaba al espectador a la incapacitación mental. Las niñitas nada sabiamos de eso y ni siquiera la palabra "gilipollas" aparecía aún ni en mi vocabulario hablado, escrito o mental.
Carteles profusamente pintados y coloreados para anunciar las aventuras de James Bond o cualquier otro film que cubriera esa doble sesión de sábado en la tarde y a la que en verano se añadía el cartel de "Refrigerado" con el dibujo de un pingüino o un oso polar a la puerta del local.
También recuerdo las de indios y vaqueros vistas en casa ante un diminuto televisor de dos canales en blanco y negro, pero los más maravillosos recuerdos me los trae aquel programa que daba el UHF, canal maldito que no siempre era bien visto por la antena de turno: Cine-Club. Películas de miedo sobre todo que to veía sentada entre medias de mis hermanos y tapándome los ojos cuando la música resultaba demasiado atemorizante para, acto seguido, preguntarles que había pasado e intentar calmar mi imaginación desatada.
Fuí creciendo y viendo grandes películas que aún mantengo en mi culto íntimo, sus títulos en castellano pues así las vi por vez primera: "El Hombre con Rayos X en los Ojos", "El Increíble Hombre Menguante", entre muchas otras más, me dieron más, mucho más que los medios de que los que a veces disponían para su realización.

sábado, 4 de febrero de 2012

Anacleto, ¿Por Qué Me Miras Así?

Buscando en el naufragio de la memoria asisto a la necesidad infinita de recuperar retazos de infancia que fueron infravalorados y abandonados en pro de La Literatura con mayúsculas.
Aquellos Tebeos que leía con ansia siempre que caían en mis manos, aquellos momentos de absurdo y surrealismo, de divina gracia, en aquella España franquista grisácea y uniforme, de televisión en blanco y negro, eran los momentos de colorido y transgresión para unos niños que nada imaginábamos de que Franco era un dictador pues ninguna otra cosa habíamos conocido ni nos era dado conocerlo entonces. Érase una España en la que los niños eran traídos por la cigüeña, de chistes verdes que no te dejaban escuchar pues te mandaban al pasillo, de recados a la bodega para devolver los cascos de las botellas, de chucherías y dulces como nada nos ha vuelto a saber.
Aquellos tebeos hablaron desde el recuerdo a la nueva visión adulta y, una vez conocido el diablo y el mundo, comprendidas aquellas lecturas como soberbio y salvaje ataque a todo, oda a la anarquía y esperpento hecho carne de viñeta.
A diferencia de otros autores menos amargos y feroces pero mucho más productivos, hoy no encontraremos nada publicado de aquellos autores malditos y si preguntamos en un moderno espacio de venta de cultura templo de la modernidad de los tiempos, que ironía, nos miran asustados como si el imposible autor sólo existiera en nuestra imaginación. Hablo del Gran Vázquez: Don Manuel Vázquez Gallego que sólo habita ya en librerías de segunda mano y rastros si se llega a encontrar.
El mundo cambió y así lo hizo España. Hoy en el imperio de los sinsentidos de las multinacionales, en ese mundo que no funciona y eso no importa mientras produzca millones, cuando miras a tu jefe sólo puedes recordar aquello de "Anacleto, por qué me miras así? antes de lanzarte a su cuello.

viernes, 27 de enero de 2012

Preliminares

Entre la nebulosa londinense de los años anteriores a 7 y a partir de ese número en forma de cábala, apareció de golpe la realidad. Ella estaba muerta: Fin. ¿Cómo seguir? ¿Adónde? Y en su lugar apareció el estigma de ser observada, medida, compadecida en una suerte de zoológico sentimental en el que aparecían conocidos y desconocidos, familiares y gentiles.

Una constante comparación con lo normal y lo que no lo es ¿qué es?, el tener y no tener, el ser y no ser.

Fuí cubriéndome de un exoesqueleto aún blando en el que las satisfacciones sólo venian de mi misma y eran ajenas a cualquier norma o estímulo exterior.

Aparecieron los años de febril juventud a golpe de hormona y transgresión que chocaron esta vez con la irrealidad del amor, aquella en la que volvemos a ser únicos con el otro en uterina comunión. Y, ¡poderosa Afrodita!, también aparecieron los hijos.