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miércoles, 1 de agosto de 2012

Efecto 2000

Una nueva vida en un remoto lugar. Nos trasplantamos en verano y comencé a llevar a cabo una labor intensa de retos mentales y búsqueda de soluciones. El horario de 7 a 15 horas permitía llevar a cabo el resto de las ocupaciones familiares y personales.

Me habían regalado un módem de 56 Kbps y me conectaba en casa escasamente un hora al día y a ratos perdidos.

Los meses fueron transcurriendo entre un ambiente laboral de amos y estómagos agradecidos que nunca pude comprender y menos compartir. Mi trabajo daba los resultados esperados por mí en la resolución de las necesidades operativas.

Fue llegando el otoño a aquel remoto lugar, donde las calles se fueron vaciando hasta de perros y sólo el viento constante las barría día y noche de las escasas hojas de exiguos árboles.

Días acortados y fríos, cada vez más helados, sobre una tierra dura, dura como el alma de sus habitantes. Pensar es peligroso.

Finalizaba 1999 y hacía meses que no se hablaba de otra cosa más que el efecto 2000 que podría provocar tantos y tan impensables problemas. Se invirtieron dotaciones para el estudio y resolución de los posibles y presuntamente catastróficos efectos. Finalizaba 1999 y comenzaba el 2000. No había sido para tanto, quizá para mucho menos o para nada.

El día 6 de enero pasamos el día, lejos del remoto lugar, con toda la familia. Recibí una llamada especial: un regalo. En ella se me comunicaba que el siguiente día laboral mi horario se cambiaba a jornada partida sin más explicaciones. Asombrada pregunté el motivo y el hecho de que no se me hubiera comunicado en la propia empresa el día anterior. Ninguna explicación.

Inicié un nuevo cometido profesional, ya solucionado el anterior, y me asignaron a una habitación atestada de papeles, facturas, dossieres que en mi nueva jornada partida llevó tres meses de trabajo. El ambiente enrarecido y cada vez más.

Los días fríos y duros, duros como el alma seca de esos seres que me rodeaban. Pensar es peligroso. Al terminar aquella tarea, no había más trabajo, no me daban más trabajo e inventaron cualquier escusa para tenerme como a un niño castigado delante de una pantalla, inventariando moscas.

Volvió la primavera tardía, cuando él tuvo un problema coronario debido al esfuerzo y turnos rotativos semanales mañana y noche, a las mentiras, al dolor de la incertidumbre, los sueños rotos de las promesas incumplidas. Pruebas e intervenciones en una ciudad apartada de aquel lugar. Le pude acompañar los días que estipulaba la ley.

Viernes tarde, salía de trabajar para ir deprisa al hospital, cuando me llamaron. "No vamos a renovarte el contrato, te vas al paro unos meses y luego te volvemos a coger". Sólo eso. Mi voz resonó vibrante; "No hace falta que me volváis a coger nunca. Tengo dos hijos, una familia, y merecen algo mejor que ésto".

Salí disparada a otra ciudad, hacia el hospital, sintiendo en mi diafragma una puñalada que me ahogaba. Mis ojos ya no miraban igual, no comprendía el motivo. ¿Qué más tenía que haber hecho? ¿Besarles el culo? Sólo hice mi trabajo bien ¿Entonces? Pensar y saber son peligrosos. Ser uno mismo también.

martes, 17 de julio de 2012

Golpe de Gracia

Con la mirada perdida, la angelical sonrisa rallana en la estupidez y la demencia, contestó a un trivial ¿Cómo estás? aquel mitificado slogan inoculado durante tantos y tan largos años "Aprendiendo a morir".

No pude menos que responder que a nacer y a morir no se aprende, se hace o no se hace.

viernes, 9 de marzo de 2012

Nadie

No somos nadie, dicen los viejos sabios con gran razón. Apenas un envoltorio de fluídos, órganos, humores y amores. Un dolor que quiere ser curado, un amor que quiere ser amado.

La imaginación nos da la pureza, la belleza, el sentimiento necesarios para que este saco de huesos sea vida más allá de su existencia y trascienda hacia otros para elevarse a la mutua comprensión y conocimiento.

Nadie tiene derecho sobre nadie, no podemos aprehendernos ni atarnos, ceñirnos ni constreñirnos a los roles pues somos más que macho o hembra. Ójala un día sea tan normal como obvío.

domingo, 4 de marzo de 2012

Pero Yo Soy un Hombre

El dulce sol ciega mis ojos al pie de Tirich Mir

a cuyo pie soñaba tu nombre ...

Los pasos. De nuevo, resuenan sobre el eco.

... de rosas teñido...

Metálicos cerrojos chirrían.

...cuando era...

El golpe helado, asfixiante, brutal del agua a presión

...primavera...

le empuja contra un rincón de la estancia a oscuras

...tu mirada...

Los gritos otra vez reventando sus tímpanos

...sonríes...

El palo de las descargas sobre sus cicatrices recientes

...ahora...

Una y otra vez, sin respiración, sus gritos y alaridos

...entonces...

y la sangre mana más fácil sobre la piel mojada y la carne reblandecida a golpes

...

El frío de la muerte se une al del hambre

...

en su último pensamiento:



"Pero yo soy un hombre ... soy..."

domingo, 26 de febrero de 2012

La Noticia Que Nunca Existió

Al recordar un hecho similar, quisé ilustrarlo y busqué aquella noticia que recordaba haber leído cuatro días atrás, pero no pude encontrarla. Quizá mi recuerdo era traicionero y la sintaxis empleada no era exacta. Tras varios intentos y múltiples registros en la búsqueda, comprendí que la noticia que había leído había dejado de existir, o tal vez nunca existió en realidad.