Pensaron que se comerían el mundo, que eran autosuficientes. El amor todo lo puede, decían.
Todo lo compartían, los días, las horas, los minutos, pero el tiempo siempre acaba traicionando a los que violan sus reglas inexorables, incluso a los que las respetan.
Primero fueron los trabajos que absorbían las jornadas y les dejaban exhaustos, pero aún quedaban los fines de semana y un momento cada noche. Dormir abrazados seguía prolongado esa comunicación sin palabras, incluso sin aparente conciencia.
Lo que encontraron como igual se fue perfilando día a día con nuevos matices que identificaron como lo distinto, y lo distinto tenía partes comunes y ajenas. Encuentros y desencuentros.
Llegaron los hijos y desarrollaron su nido en el que encontraron nuevas dificultades para compaginar crianza, trabajo, intendencia familiar y, aún en alguna parte, relación. La pasión latía, aunque algo perdida de vista, de cuando en cuando.
La vida vapulea, trastoca, sorprende, lleva y trae por derroteros que son nuestros, nuestra vida, fragua miedos nuevos y viejos, pese a que nos resistimos a creerlo y reconocerlos como tales. Uno lucha consigo mismo como el peor de los enemigos, inmerso en un molde social en el que ha de encajar a toda costa, a costa de uno mismo. Y esos miedos, inseguridades, sentimientos, esos pensamientos callados y contenidos encontraron la escucha y el mismo lenguaje un día, ese momento que abre el corazón y la mente al estado de enamoramiento profundo y comprensivo, quizá es sólo cuestión del aire que lleva corrientes eléctricas y nuestros impulsos más desconocidos, pero aún así creemos que es inteligible, clara y sencillamente es.
Lo que era común se fue disolviendo, ahora viven juntos y partidos, quizá esto es más real que lo que fue, el sueño de un proyecto acabado, un trabajo común finalizado, pero suscriben la lealtad de lo compartido. Por los viejos tiempos, aunque ya no seamos los mismos.
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jueves, 24 de mayo de 2012
Con Partidos
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jueves, 3 de mayo de 2012
Curso
Marzo comenzó y apenas quince días bastaron para volver a fumar, tras unos meses de haber conseguido dejarlo para siempre, como siempre.
Inmersa en el curso, una oportunidad, un tren que pasa y hay que coger, lleve adónde lleve, incluso a ninguna parte. Pero el viaje no es ese, el viaje interior es donde el reto comienza en uno mismo hacia uno mismo. La dificultad estriba en su escasa autoestima, los vapuleos y avatares de la vida, una edad que nunca corresponde al resto del grupo, su forma de vida y escaso tiempo.
Pero sigue, las horas de estudio se roban al sueño, los apuntes acompañan sus trayectos de ida y vuelta, las esperas y demoras, cualquier intervalo. Las preguntas, necesita preguntar porque necesita saber, comprender y conocer.
Su vida ha dado un vuelco, el mundo previsible donde lleva tantos años pisando segura ya no existe. Pero al menos sigue aquel vínculo escaso, lejano pero único que mantiene su centro más íntimo en una conexión de sexo y comunicación casi sarisfechamente compartidos. El sexo oral, escrito, vibrado y sentido, imaginado y practicado, buscado y provocado, susurrado y rugido en la pasión. Escaso, lejano pero único. Un regalo de los dioses.
Los exámenes suceden sus días, intercalados entre horas interminables de clase que apenas dejan tiempo para estudiar. Intercambian correos ardientes, confesiones íntimas que abren caminos inexplorados pues nadie nunca supo tanto de ella, ni siquiera ella misma se había conocido así. Pero en el fondo sabe bien que es ella la que se da, la que se entrega una y otra vez, y maneja el timón de su imaginación. Siempre acaba sintiendo una inmediata y contenida necesidad de más, de todo, que provoca una leve decepción, el regusto en los labios de que no es suficiente.
Y él también lo sabe en el sabor de sus besos en la despedida, cuando abre el correo y lee cada frase entre líneas, reproches mudos que él mismo se hace, pero es demasiado trabajo, demasiada entrega y dedicación, el miedo de perder la forma por el fondo, exige tanto que no puede encontrarlo en su interior. Y pergeña la despedida sin despedida, los encuentros asépticos en donde la emoción se evitará, sólo palabras validas pero también dentro de circunloquios donde evitará atravesar los terrenos de la piel, menos aún rozar los del alma desnuda.
Ella estudia y estudia, la rutina se rompe con sus correos, a veces alguna llamada suya, quizá ya está acabando abril, otro año más, cuando abre en la pantalla su "carta", carta envenenada. Se siente rechazada, no comprende que es eso de compartir sin darlo todo, excusas, sólo comprende que son excusas y miedo. Se siente enferma, el pecho le duele, se ahoga, y el diagnóstico osteocondritis sólo se llama angustia. Pero sigue doloridamente hasta la meta, hacia ninguna parte, hacia ella misma, sólo esa es la razón y la única realidad, la deslealtad, el camino partido el nexo emocional roto y desvinculado.
Acepta sus reglas, comprende mejor que él quién es él mismo. Tal vez también se averguenza de su propia falta de orgullo y poder, pero comprende que él no es todo que incluso es poco más que nada.
Han pasado tres años, sus encuentros tardíos y previsibles siguen la costumbre de una promesa indeterminada en el futuro, una leve mención de él, una cortés declinación de ella. Un viejo y gastado cariño que no puede dar más de si.
Inmersa en el curso, una oportunidad, un tren que pasa y hay que coger, lleve adónde lleve, incluso a ninguna parte. Pero el viaje no es ese, el viaje interior es donde el reto comienza en uno mismo hacia uno mismo. La dificultad estriba en su escasa autoestima, los vapuleos y avatares de la vida, una edad que nunca corresponde al resto del grupo, su forma de vida y escaso tiempo.
Pero sigue, las horas de estudio se roban al sueño, los apuntes acompañan sus trayectos de ida y vuelta, las esperas y demoras, cualquier intervalo. Las preguntas, necesita preguntar porque necesita saber, comprender y conocer.
Su vida ha dado un vuelco, el mundo previsible donde lleva tantos años pisando segura ya no existe. Pero al menos sigue aquel vínculo escaso, lejano pero único que mantiene su centro más íntimo en una conexión de sexo y comunicación casi sarisfechamente compartidos. El sexo oral, escrito, vibrado y sentido, imaginado y practicado, buscado y provocado, susurrado y rugido en la pasión. Escaso, lejano pero único. Un regalo de los dioses.
Los exámenes suceden sus días, intercalados entre horas interminables de clase que apenas dejan tiempo para estudiar. Intercambian correos ardientes, confesiones íntimas que abren caminos inexplorados pues nadie nunca supo tanto de ella, ni siquiera ella misma se había conocido así. Pero en el fondo sabe bien que es ella la que se da, la que se entrega una y otra vez, y maneja el timón de su imaginación. Siempre acaba sintiendo una inmediata y contenida necesidad de más, de todo, que provoca una leve decepción, el regusto en los labios de que no es suficiente.
Y él también lo sabe en el sabor de sus besos en la despedida, cuando abre el correo y lee cada frase entre líneas, reproches mudos que él mismo se hace, pero es demasiado trabajo, demasiada entrega y dedicación, el miedo de perder la forma por el fondo, exige tanto que no puede encontrarlo en su interior. Y pergeña la despedida sin despedida, los encuentros asépticos en donde la emoción se evitará, sólo palabras validas pero también dentro de circunloquios donde evitará atravesar los terrenos de la piel, menos aún rozar los del alma desnuda.
Ella estudia y estudia, la rutina se rompe con sus correos, a veces alguna llamada suya, quizá ya está acabando abril, otro año más, cuando abre en la pantalla su "carta", carta envenenada. Se siente rechazada, no comprende que es eso de compartir sin darlo todo, excusas, sólo comprende que son excusas y miedo. Se siente enferma, el pecho le duele, se ahoga, y el diagnóstico osteocondritis sólo se llama angustia. Pero sigue doloridamente hasta la meta, hacia ninguna parte, hacia ella misma, sólo esa es la razón y la única realidad, la deslealtad, el camino partido el nexo emocional roto y desvinculado.
Acepta sus reglas, comprende mejor que él quién es él mismo. Tal vez también se averguenza de su propia falta de orgullo y poder, pero comprende que él no es todo que incluso es poco más que nada.
Han pasado tres años, sus encuentros tardíos y previsibles siguen la costumbre de una promesa indeterminada en el futuro, una leve mención de él, una cortés declinación de ella. Un viejo y gastado cariño que no puede dar más de si.
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viernes, 9 de marzo de 2012
Grados
360º demora o espera. 180º cambio de rumbo. 30º virajes sobre la ruta.
Revisiones, cambios, alternativas, derrotas. Medios fluídos en distintos estados. Decisiones tomadas, navegar, volar, zarpar, partir, despegar, arribar y regresar.
A veces sólo corregirlo, otras poner un nuevo rumbo e incluso navegar sin rumbo fijo. Incluso, en ocasiones, fondear en aguas tranquilas para sumergirse en ellas o volar en medio del aire como un pájaro.
Ser siempre capaz de hacer 180º hacia nuevos mundos.
Revisiones, cambios, alternativas, derrotas. Medios fluídos en distintos estados. Decisiones tomadas, navegar, volar, zarpar, partir, despegar, arribar y regresar.
A veces sólo corregirlo, otras poner un nuevo rumbo e incluso navegar sin rumbo fijo. Incluso, en ocasiones, fondear en aguas tranquilas para sumergirse en ellas o volar en medio del aire como un pájaro.
Ser siempre capaz de hacer 180º hacia nuevos mundos.
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sábado, 18 de febrero de 2012
Voz Acristalada
No necesariamente igual a voz cristalina, escucho a la interprete en medio de un estado alucinado, tanto ella como yo misma. Podría convertirse en la banda sonora de cualquier centro comercial en horas bajas en que los pasillos reverberan ecos de electrónicas dimensiones y e irreales voces en falsete de Harakira, la nueva cyborg de moda, sin encontrar resistencia ni presencia humana alguna.
Por la gracia de la Internet ha sido absuelto de todo cargo, lavado y planchado, convertido en protomártir limpito, anuncian las pantallas líquidas que producen mareas y vómitos informativos, mientras la ojera con factura entra, cedidas competencias, justiprecios, salvemos el euro, traguemos Europa, semos Europeos colonizados por el desequilibrio real e histórico del punto de partida de las divisas previas y respectivas, pero nuestros políticos juran que lo somos más y más que nadie, dicen.
Siguen presionando mediante flujos de ondas. estas neuronas acostumbradas a la sinrazón, fortalezas a base de pobreza, pobres más pobres, ricos más ricos, el infinito y la eternidad ceñidos a la clase media, a medias, a ciegas. La constante contradicción, la negación es el camino. Crisis atrás nadie se percató, no, los estigmas, el karma, algo habrás hecho o dejado de hacer. Ahora la crisis es injusta y vox populi, en medio de enormes naves para cazar, trajes de ibuprofeno e independencia a la moda, recortes de quirófano y prestaciones contenidos en carros de plástico sin fondo, pero nadie presta atención real, nadie va actuar perfectamente amaestrados.
Lavados de cara y cerebros acaban por borrar el disco duro cuando apenas retina y cortex acaban de procesar el mensaje: no aumentar impuestos que ahora se elevan bajo el mismo rostro y gesto, bocados de cocina modernista para hambres eternas y tristes miserias entre progresiones geométricas de anuncios para seguir borrando todo vestigio humano.
Por la gracia de la Internet ha sido absuelto de todo cargo, lavado y planchado, convertido en protomártir limpito, anuncian las pantallas líquidas que producen mareas y vómitos informativos, mientras la ojera con factura entra, cedidas competencias, justiprecios, salvemos el euro, traguemos Europa, semos Europeos colonizados por el desequilibrio real e histórico del punto de partida de las divisas previas y respectivas, pero nuestros políticos juran que lo somos más y más que nadie, dicen.
Siguen presionando mediante flujos de ondas. estas neuronas acostumbradas a la sinrazón, fortalezas a base de pobreza, pobres más pobres, ricos más ricos, el infinito y la eternidad ceñidos a la clase media, a medias, a ciegas. La constante contradicción, la negación es el camino. Crisis atrás nadie se percató, no, los estigmas, el karma, algo habrás hecho o dejado de hacer. Ahora la crisis es injusta y vox populi, en medio de enormes naves para cazar, trajes de ibuprofeno e independencia a la moda, recortes de quirófano y prestaciones contenidos en carros de plástico sin fondo, pero nadie presta atención real, nadie va actuar perfectamente amaestrados.
Lavados de cara y cerebros acaban por borrar el disco duro cuando apenas retina y cortex acaban de procesar el mensaje: no aumentar impuestos que ahora se elevan bajo el mismo rostro y gesto, bocados de cocina modernista para hambres eternas y tristes miserias entre progresiones geométricas de anuncios para seguir borrando todo vestigio humano.
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