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viernes, 20 de julio de 2012

Comuniones

Verbos, bocas, acciones y oraciones.

Primer instinto olfativo de la búsqueda del seno lácteo en un desesperado instinto de supervivencia que nos hace llorar para mamar, comer para ser, crecer y existir.

Incluso comenzamos a relacionarnos con nuestro entorno a través de la boca: ¡¡¡¡Eso no se come!!!!
 
Sustento que nos alimenta y amargará la existencia en su busca durante el resto de nuestros días. En el caso de una minoría planetaria, hasta tres y cuatro veces al día con profusión de menús variados y futuras culpables calorías agrupadas en torno a una vida desnaturalizada y sedentaria por defecto.

Celebramos comiendo y bebiendo, nos relacionamos en nuestros festejos de la misma forma comunal o descomunal según quién, cómo y cuánto.

De la ternura que nos inspiran nuestras criaturas decimos: "es que te como" o "te muerdo", esto último algo más factible en ocasiones y dentro de unos límites razonables. Dentro de estos juegos, pero ya entre adultos, también tenemos un lenguaje de comer y ser comido: Qué buen@ está-s, comerse con los ojos, etc. y algunas de sus prácticas puestas en escena: fellatio y cunnilingus, entre otras variedades a la imaginación de cada cual, en las que nos exponemos abierta, placentera y confiadamente a las “fauces” de nuestros partenaires, al “ataque” del otro, seguros de la benevolencia y buen hacer de nuestro “comensal” en una muestra de pasiva y pseudosumisión por la cuenta que nos trae.

Festejamos comiendo y bebiendo en fiestas, eventos vitales, relaciones laborales, ocio, e incluso como vehículo cultural en el caso de entrar en las diferentes ars culinarias a nivel mundial.

Bautizos, bodas y comuniones, por cierto que mal gusto eso de invitar indiscriminadamente, temporada abonada a tales prácticas y a mansalva, cascoporro y gogo, para pompas y boatos vaticanos o regocijos hosteleros. Seguimos comiendo.

Comer en entierros y funerales creo que es práctica poco común en España, aunque con buen criterio he oído que en La Mancha sí se lleva a cabo. Comer para sobrevivir al muerto, y tal vez en lugar de decir que bueno era podríamos decir que bueno estaba… pero eso no se come por aquí.

domingo, 10 de junio de 2012

El Principio del Fin

Nada dura para siempre, es un hecho, ni siquiera nosotros. Y así ocurre hoy con los árboles, los maravillosos árboles que vivían aquí por derecho natural al menos desde hace más de 100 años están siendo asaltados, asesinados, cortados y sus restos aún vivos de mudos gritos arrojados a un contenedor. ¿Qué están haciendo? Pero los hombres me miran ajenos entre el ruido exterminador. El principio del fin, todo se acelera, todos mis años viviendo a su lado privilegiadamente , disfrutando de su tacto, olfato, vista y de la protección de sus ramas y hojas llenas de pájaros, insectos, otras plantas.

Ninguna noticia, ni siquiera un requiem, lágrimas anónimas, pesar de un más árido e incierto futuro , más ladrillos especulados. Menos vida.

sábado, 9 de junio de 2012

Shakespeare: Macbeth, Acto V, Escena V (Cita)

Macbeth:

"...Life’s but a walking shadow, a poor player
That struts and frets his hour upon the stage
And then is heard no more. It is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury,
Signifying nothing. ..."

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Macbeth:

"... La vida no es sino una sombra ambulante, un pobre actor
que se pavonea y apura su hora sobre el escenario
y luego nunca más es escuchado. Es un cuento
contado por un idiota, lleno de ruido y furia
que no significa nada. ..."

sábado, 19 de mayo de 2012

Uno Veinte

La oscuridad se pinta en las aceras mojadas. Cruzo, no hay coches, no hay gente, salvo unas lejanas conversaciones de los barrenderos dentro de un local.

Hoy tengo tanto sueño, estoy tan cansada que he equivocado el camino y he escogido el más largo. No importa, sigo autómata.

Quisiera saber el sentido de tantas y repetidas acciones al cabo del día, al cabo de los años. La calle oscura se rompe entre cristales de cegadoras farolas ámbar, y esconden a sus espaldas locales de alquiler o compra abortados, abandonados a la espera de un proyecto de remodelación que los rescate.

Subo al tren que conduce mi vida, siempre en trayectos de ida y vuelta, y otra vez encuentro un rostro conocido, una mirada fija sobre una conversación forzada cuando amo el silencio, más árduo esfuerzo cuando a esas horas estoy casi dormida. Repaso los tópicos posibles en mi cabeza perezosa, y otra vez estoy ahí, sometida a la presión de mi propia acción, aún presta a facilitar cortesías que voy reduciendo con los años. Pero quizá lo veo en sus ojos, en el abismo de desesperación por encontrar sus propios pensamientos y que me arroja al auxilio de la palabra.

He salido con tiempo, un tiempo ajeno que es demasiado pronto como para ir a trabajar, pero demasiado poco como para hacer otra cosa. Un café en un bar desconocido, entro y me siento ante una barra mugrienta y abarrotada, al otro lado y detrás de un camarero agrio, un despliegue de botellas que hablan de largas historias en su fondo. Detrás, un espejo refleja una escena de rostros adormilados y una pantalla de televisor con alguna comedia en la que se grita mucho. ¿Uno veinte? No, uno ochenta. Vale, no volveré a tomar café infumable en un sitio tan cutre y caro.

Ando despacio sobre la acera también aquí mojada, he dado la vuelta al mundo, cruzado la ciudad de punta a punta. Algunas hojas en el suelo componen el preludio de un otoño ansiado y balsámico.

Otra vez estoy fichando y vuelvo a andar por el mismo pasillo. Debe ser una pesadilla.

martes, 17 de abril de 2012

Fórmulas

La razón de existir entorno a una biología formulada de antemano. Normas limitadas para ilimitados seres. Imitaciones vitales dentro de tubos de ensayo social.

Supervivencia envuelta de música y belleza. ¿Sería posible mantener este standard por debajo de ciertos umbrales? ¿Podríamos ser los mismos sin agua y bajo una hambruna devastadora?

Mientras amor, sexo, incógnitas en constante intento de ser despejadas con distintos resultados aproximados o erróneos hasta llegar al resultado exacto: la muerte.

En este primer mundo unos se afanan por enriquecerse, otros por proclamarse de derechas, izquierdas, monarárquicos o republicanos, siempre juicios de valor de poca monta entre asesinos sueltos, la justicia boquea asfíxicamente límitada a su propio exoesqueleto.

lunes, 5 de marzo de 2012

Y La Vida Sigue

Despierto al borde de la hora, siempre la misma hora. No puedo pensar que ponerme mientras deambulo desnuda y casi sonámbula, intentando decidir si desayuno o no, me visto o no ¿Qué me pongo? Algo, esto mismo, da igual. Bajo escaleras, siempre los mismos escalones.

Hoy sol, mañana lluvia. Calor, frío. Trayecto y el tránsito del sueño a un despertar ajeno, robado y apropiado por esta ciudad que desgasta mis días, mes a mes, año a año. Llega el personaje que esperan, la representación de los hechos previstos, algún imprevisto para la improvisación y el virtuosismo, para no sentirme totalmente automática.

Intento desacelerar, racionalizar, pensar, no dejar de pensar, pero no puedo evitar vivir una realidad ficción en la que lo que pasa no puede ser cierto.

Fases lunares marcan cíclos exactos de humor, hormonas, mareas y flores que se insinúan provocativas, de cielo en azules que apenas miro y contemplo indiferente. Hordas, humanos, acompasan movimientos y acciones incuestionadas en una coreografía impresa en circuitos neuronales de desconfianza y perpetuidad.

Niños sonríen hacia sus trayectos programados, aún son capaces de escapar pero ¿adónde?

Sólo es un día más en la vida aunque a veces no parece serlo.

viernes, 24 de febrero de 2012

Inmaterialidad

Sus muertos, no la expresión recurrente y soez, sólo a cada cual los suyos. Esos muertos que se llevan a cuestas escondidos en las llagas de duelos y perdidas más o menos recientes, más o menos profundas. Esos retazos de la memoria que secretamente esperamos volver a ver de alguna forma prodigiosa, pero pertenecen a otro tiempo y también al otro yo que eramos entonces. Si los muertos volvieran quizá no encontrariamos ese amor indeleble que guardamos, quizá serían seres incómodos de mantener y de encajar en nuestras vidas, y más en este mundo que se va apartando de la vida y, por ende, de la muerte como recuerdo del pasado y certeza del futuro.

El hombre lleva una guadaña de plástico con tres calaveras en la hoja mientras anda orgulloso de su original trofeo. Los niños y los jóvenes de medio mundo celebran algo incomprensible, gracioso, en la onda, el morbo, el truco truculento, el trato fácil.

En España algunos mantienen, entre buñuelos, huesos de santo, crisantemos, rezos y un Don Juan más profundo y menos tradicional de lo que parece, una tradición que juega a vestir y desvestir la muerte. Segmentos de mortalidad alineados entre cielo y tierra en un paralelismo intermedio, una vez abandonada perpendicularidad de los vivos. Otros dispersos en montones de ceniza estanca o al viento. Flores para los muertos.


En México, sus más remotas raices prehispánicas, mantienen un extraordinario y riquísimo legado calificado por la propia Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ¿Existe algo más cierto que la inmaterialidad? Los mexicanos mantienen una relación de buen humor y hasta coqueteo con la Catrina del litografista José Guadalupe Posada, llamada calavera "garbancera" por Diego Rivera, la que reniega de sus origenes como contrapunto a la vida misma y su juego por burlarla una y otra vez, posponerla para que al final sonriamos eternamente ante la gran broma que fue vivir por evitarla. La esencia feroz y el cruel humorismo de los burladores.