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domingo, 17 de junio de 2012

Maldición

Por la tierra que os consumirá,

por las estrellas que nacen y mueren

apagando la mía.

Por los vástagos de las vides, del vino amargo

bebáis los cálices a rebosar.

Por el aire que propaga y aviva el fuego

así os llegue y atrape, presos sin salida.

Por el estremecimiento de cada árbol abatido,

torturado, quemado y

así caigan, uno a uno, vuestros hijos.

Y del trigo escamoteado a vuestros semejantes

salgan plagas de gusanos que se alimenten

de vuestros corazones duros.

Por toda agua que arrebatáis de mis cauces

mil años antes os extingáis.

De las mareas y la arena de los mares

ahogados y tragados seáis.

Secos vuestros ojos en sal de llanto,

perdidos y náufragos, sin lugar adónde ir

ni dónde habitar, heridos vuestros pìes del camino.

Y maldigo el nombre de los hombres,

maldigo su cordura para convertirla eternamente

en loca mutación y dolor consciente

miércoles, 13 de junio de 2012

Fuero Interno

La perfecta razón, el supremo equilibrio. Mi vida. Y ahora aquel ser inacabado venía a acusarme de sus desgracias, a reclamar lo suyo, lo que quiera fuese.

Sí, mi vida perfecta, mi profundo conocimiento de mi mismo, calculadas mis respuestas, el dominio preciso de mi tiempo se fundieron en negro ante aquella iracundia que esgrimía y amenazaba con acabar con todo mi proceso mental, esa composición magistral que alcancé tras largos años de estudio, calculadas y sobrias costumbres, productivo e infatigable trabajo.

Intoxicado de poder, loco, demasiado joven como para haber aprendido algo y menos aún haberlo comprendido. Mi indiferencia inicial dió lugar a la compasión y hasta algunas teorías explicativas. De éstas pasé al odio hacia aquel ser equivocado e imperfecto que tenía la osadía de reprender mi trabajada perfección.

Aquel triste idiota que osaba sentarse en el despacho que hubiera debido ser mío en justicia. Ese pequeño monstruo que exhibe cada día su coche y hace ostentación de su dedicación y de ser imprescindible a la compañía .

La confusión y la agitación se han ido apoderando de mi fuero interno. Me siento infinitamente más viejo, más desconcertado, nunca antes esto me había sucedido. Toda mi vida de constante y lógica progresión ascendente y esfuerzos siempre acordes a las expectativas y viceversa.

Un mudo grito se resiste en mi garganta, por soltar de viva voz el secreto que todos saben y es común, ha de serlo sin duda. No es posible que nadie lo vea, llevamos demasiado tiempo callando en estos nuevos y agresivos tiempos de estrategias que ahora atacan, empleando nuevos arietes contra la razón y el sentido común en personajes carentes por completo de toda empatía, escrúpulos y experiencia humana.

sábado, 9 de junio de 2012

Shakespeare: Macbeth, Acto V, Escena V (Cita)

Macbeth:

"...Life’s but a walking shadow, a poor player
That struts and frets his hour upon the stage
And then is heard no more. It is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury,
Signifying nothing. ..."

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Macbeth:

"... La vida no es sino una sombra ambulante, un pobre actor
que se pavonea y apura su hora sobre el escenario
y luego nunca más es escuchado. Es un cuento
contado por un idiota, lleno de ruido y furia
que no significa nada. ..."

jueves, 24 de mayo de 2012

Camisa de Fuerza

Se moría, no podía seguir ni un segundo más, aquella soledad que le oprimía y todo el pasado, su pasado que vuelve con todo el mal hecho pasando factura.

¿Cómo se puede apartar todo ese peso de su pecho? ¿ese ahogo que le sube aferrándose a su garganta?

Genes que aparecieron hace años en una cita inexcusable y ahora dominan por completo su ser inconsciente, falto de toda empatía y respeto.

Un interlocutor rápido, una excusa y un vínculo en el trance de muerte, incluso un fantasma que podría volver para reclamar atención.

Llevó todos sus disco y enseres y le dejó nombrado, de viva voz, heredero de sus tesoros que sólo para él lo eran. Imposible decir no, tampoco sí, parcial e irracional.

Los días transcurrieron entre un ingreso y otro, un episodio de exacerbar la realidad y poner al límite las competencias de las instituciones sanitarias. La exigencia que denota su propio apellido y estirpe. La doble faz que arroja reveladores datos sobre su comportamiento y manipulación de todo y de todos.

Fuera, otra vez fuera. Otra vez solo en los días plomizos que le derriban echando su nuca hacia atrás. Deambular por la casa helada, las paredes mudas pero incapaces de acallar los murmullos incesantes de su cabeza parlante.

Una nueva incursión a cualquier hora del día o la noche, intempestivo siempre, infausto y desafortunado, un casual pasar a preguntar por aquel enser o cualquier otro asunto que nunca viene a cuento de nadie, sólo vive para su obsesión. Ha de mantener la atención, poco a poco o de golpe, exigirla cuando no es capaz de disimular y vuelve a desenvolver sus artes de embaucador trasnochado, de dictador y amo abandonado.

Y allí se encuentra a la puerta hoy todos sus enseres y una orden de alejamiento en el buzón. Y encima, alrededor, hay que revestirse con una camisa de fuerza para aguantar.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Suya

Me quería, siempre lo hizo, a su manera, claro.

Me rodeaba con sus brazos y, desafiando al mundo, decía: "eres mía".

Arrebatador, aquel rapto de todos mis sentidos y persona que me otorgaba una dimensión única, un orgullo de hembra, aunque inconscientemente algo en el fondo de mi mente saltaba y ponía en funcionamiento un sistema de alerta límbica en la delgada línea que separa el dolor del placer, el amor del odio, la vida de la muerte., pero en sus brazos olvidaba.

Algo inexplicable me ocurría, sólo sabía que era él, sin explicaciones, sin razonamientos posibles, algo animal: instinto y olfato, buscaba su rastro en el aire, en el hueco de la cama, en el color de las plantas que regaba, en el recuerdo de como mi cuerpo adquiría dimensiones desconocidas cuando el suyo abría caminos inexplorados en él. Suya, yo sólo podía ser suya, no importaba que no me dedicase una caricia dulce, una mirada de cariño, un poco más de tiempo, ya lo haría.

El volverá a tratarme con esa pasión que yo sé que tiene, no importa que a veces haya sobresaltos o alguna bofetada, me quiere, sólo es que está cansado, demasiado estrés, los problemas, pero sé que acabará volviendo el amor, ese que todo lo perdona, como yo le perdono.

Ya no salgo a la calle, ni siquiera hay comida, y él sólo vuelve a dormir y a veces ¿o es siempre? me da puñetazos, patadas mientras me insulta. Sólo espero que no se acerque, que se vaya, pero también vivo pendiente de cuando va a volver y aunque no sé porqué empieza todo otra vez sólo quisiera hacerme pequeña e inadvertida, poder desaparecer.

Hoy no se ha ido y mientras me viola, me sigue pegando sin parar. He intentado apartarme y he tropezado con la mesilla, me he golpeado la sien. Contengo la respiración mientras una charco de sangre caliente se entiende bajo mi cabeza, duele tanto, todo duele, el cuerpo, el corazón, el vientre, las manos, los ojos hinchados de llanto y golpes, las cicatrices y los moratones, la vida es una náusea permanente que se clava en cada respiración, pero ahora no respiro, inmóvil me he quedado en el suelo según he caído. Como loco ha empezado a andar de un lado a otro, mientras sigue gritando y rompiendo todo a su paso, sé que puede ser el fin de mi vida, quizá es lo que quiero que todo acabe y por eso no respiro. Un portazo.

No ha vuelto hoy ni tampoco ayer, pero no puedo irme ni moverme. El teléfono suena ¿Y si es él? Debo cogerlo o quizá no, vuelve a sonar, cuatro, cinco veces. Si intento arrastrarme podría volver, ¿y si no se ha ido y me vigila? Tiro del cable, y escucho que llaman de la comisaría y preguntan por familiares de ....

Se le han encontrado flotando en el Manzanares.

Uniformidad de Servicio

Los alambres, los muelles, todo el relleno del sistema, escapa y salta a la cara entre planes torpemente esbozados por los cerebros trileros de las finanzas.
Dónde se jura que no hay y se inyectan en vena y de urgencias miles de millones, se pactan y perjuran en la trastienda otras tantas y millonarias indemnizciones por ¿el trabajo bien hecho?
Aceleradas maniobras del primerísimo mundo para acrecentar el caos del baile de la tecnocracia, musicado de noticias contradictorias e inexplicables.
Todo lo necesario para luchar denodadamente por la obtención de la esclavitud económica como derecho y obligación universal.

viernes, 9 de marzo de 2012

Tallus

Tallus posee la belleza ajada del abandono.

Tallus fuma. Enciende el amanecer con un cigarro, un café y otro cigarrillo.

La piel engrosada y fría, la cara hinchada, los sentidos embotados.

Vive en una pequeña habitación y es de mediana edad ¿qué edad?

Tallus gasta su paupérrima pensión en tabaco y cerveza, a veces algo de comida.

Tallus tose, tose toda la noche, cada noche, entre duermevelas agitados y apneas tose hasta el amanecer. Tose como si fuera a romperse, como si quisiera deshacerse de si mismo.

Tallus recuerda vagos y confusos sentimientos de amor y odio de los que guarda alguna raíz casi seca en la que a veces tropieza. No le quedan familia ni amigos.

Tallus no habla nada a nadie y, sin embargo, otras veces habla demasiado a cualquiera en las pocas ocasiones que sale.

Tallus espera, no espera nada, sólo la muerte.

Un Último Reducto

A la deriva, traidos al pairo, a flote o a duras penas. Pero nada de sufrir por lo inabarcable, lo inalcanzable y lo imposible si poder respirar, pensar, ver y oír ya es suficiente.

La ropa que llevo pasará perfectamente otro invierno más, perfecto. Comer cada día menos en un hartazgo en medio de la superabundancia ociosa y pretenciosa que esconde buscadores hambrientos entre sus basuras detras de locales abarrotados de productos masivos con etiquetas de eterna felicidad: nuevo, oferta, ecológico, ahorro entre clientes ansiosos por llenar carros cada vez más enormes.

Tener que tener, soy infeliz tengo seis coches, soy infeliz no tengo ninguno, una especie animal desgraciada y desquiciada por el exceso y su democratizado acceso, estás dentro o fuera. Si consumes existes, si dejas de consumir nada vales y desapareces.

Nuevos niños ricos con zapatos nuevos, educación para hijos que serán futuros ministros en paro, el status medido en el escaparate, el vacío de verguenza por codiciar más y cada vez más deprisa.

La frugalidad y la moderación, esas cosas que predicaban nuestros abuelos. Generar lo que se necesita, el trabajo manual, gente pobre no necesita criado, eso que sigue existiendo en tres cuartas partes del mundo y de las cuales dos mueren por inanición. Resistencia al bombardeo mediático y la consunción del consumo.

Insaciables y feroces, muertos de hambre fagocitadora e instantánea, seguimos nuestra perfecta autotortura que consigue que suframos eternamente y nos importe más lo que dejamos de tener que lo que tenemos convertidos en Sísifos y Danaides y Prometeos modernos.


No es posible leer todos los libros, escuchar todas las músicas, estar a la útima de todo siempre, ser eternamente joven, haber visitado todos los países y hablar todas las lenguas, haber probado todas las cocinas, beber todas las bebidas, y que la vida sea un parque de atracciones, y por supuesto, ni mucho menos, tampoco un valle de lágrimas. Naturaleza humana, ¿vivir es sufrir o el hedonismo es la meta?

Nadie interesado en que hay detrás, debajo ni al fondo. pero si en la urgencia de no perder la oportunidad, la ocasión, rebaja y ser más listo que su vecino, su primo o su padre, ser la puta envidia de los demás, un deporte asaz conocido y practicado por pobres de espíritu.

Y es que cuando uno no puede ser otra cosa es sólo lo que posee.

domingo, 4 de marzo de 2012

Pero Yo Soy un Hombre

El dulce sol ciega mis ojos al pie de Tirich Mir

a cuyo pie soñaba tu nombre ...

Los pasos. De nuevo, resuenan sobre el eco.

... de rosas teñido...

Metálicos cerrojos chirrían.

...cuando era...

El golpe helado, asfixiante, brutal del agua a presión

...primavera...

le empuja contra un rincón de la estancia a oscuras

...tu mirada...

Los gritos otra vez reventando sus tímpanos

...sonríes...

El palo de las descargas sobre sus cicatrices recientes

...ahora...

Una y otra vez, sin respiración, sus gritos y alaridos

...entonces...

y la sangre mana más fácil sobre la piel mojada y la carne reblandecida a golpes

...

El frío de la muerte se une al del hambre

...

en su último pensamiento:



"Pero yo soy un hombre ... soy..."