Se moría, no podía seguir ni un segundo más, aquella soledad que le oprimía y todo el pasado, su pasado que vuelve con todo el mal hecho pasando factura.
¿Cómo se puede apartar todo ese peso de su pecho? ¿ese ahogo que le sube aferrándose a su garganta?
Genes que aparecieron hace años en una cita inexcusable y ahora dominan por completo su ser inconsciente, falto de toda empatía y respeto.
Un interlocutor rápido, una excusa y un vínculo en el trance de muerte, incluso un fantasma que podría volver para reclamar atención.
Llevó todos sus disco y enseres y le dejó nombrado, de viva voz, heredero de sus tesoros que sólo para él lo eran. Imposible decir no, tampoco sí, parcial e irracional.
Los días transcurrieron entre un ingreso y otro, un episodio de exacerbar la realidad y poner al límite las competencias de las instituciones sanitarias. La exigencia que denota su propio apellido y estirpe. La doble faz que arroja reveladores datos sobre su comportamiento y manipulación de todo y de todos.
Fuera, otra vez fuera. Otra vez solo en los días plomizos que le derriban echando su nuca hacia atrás. Deambular por la casa helada, las paredes mudas pero incapaces de acallar los murmullos incesantes de su cabeza parlante.
Una nueva incursión a cualquier hora del día o la noche, intempestivo siempre, infausto y desafortunado, un casual pasar a preguntar por aquel enser o cualquier otro asunto que nunca viene a cuento de nadie, sólo vive para su obsesión. Ha de mantener la atención, poco a poco o de golpe, exigirla cuando no es capaz de disimular y vuelve a desenvolver sus artes de embaucador trasnochado, de dictador y amo abandonado.
Y allí se encuentra a la puerta hoy todos sus enseres y una orden de alejamiento en el buzón. Y encima, alrededor, hay que revestirse con una camisa de fuerza para aguantar.
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jueves, 24 de mayo de 2012
Camisa de Fuerza
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jueves, 3 de mayo de 2012
Ateo Malo
"A medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno"
Ley de Godwin o Regla de Analogías Nazis de Godwin
¿Un ranking? Aparecen imagenes del volcán Merapi en Indonesia, seguidas de las de otra catástrofe: las lluvias torrenciales en Costa Rica. Pero no es suficiente, la tercera es ... la visita del Papa a España, en un impactante e insospechado contraste.
He intentado leer a este hombre para saber que vende u ofrece, y sólo hay humo, cuanto más avanza su discurso más humo y atisbo de infierno siguiendo las analogías y cambiando el nombre que tiende a uno por la eternidad y el infierno, más humo.
Bene-dictus, Bene-dixit se acerca, se nos viene encima, en medio de congelados salarios del que tiene de eso, galopados y pateados por la crisis, el caprichito nos va a costar dos ojos de la cara a cada ciudadano de este estado de laicidad y presunción. Mejor así, todos ciegos que mudos y aborregados ya lo estamos. Pero es que en este país somos más papistas que el Papa, esta ronda la pagamos nosotros. La casa por la ventana, faltaría más. Ya comeremos sucedáneo de lentejas virtuales. Quizá la última y desesperada medida anticrisis y ¡¡¡al fin!!! consensuada por gobierno y oposición. Cuando nada se consigue siempre queda la superstición.
Titulares: Barcelona y Santiago ... ¿se frotan las manos? El micrófono sale a la calle en busca de la opinión pública: tendría que venir cada quince días dice un gallego ¿con sorna? Pues mejor que venga en metro y nos deje de expoliar. O si no videocoferencia con Skype.
Y así calificaba, "si no te bautizas y haces la comunión", en un inocente chantaje la abuela al nieto no bautizado, "serás un ateo malo". Bodas sin mantillas y peinetas, celebraciones sin la gracia de Dios, niños que se quedan moritos y hasta en peligro de pecado mortal si palman. Una sarta de consignas sobradas de repetición asumidas como tradición y dogma de tan adocenada doctrina en ausencia de razones. Mejor un nieto mimetizado y en el seno del redil que un peligroso individuo.
Que pongan a la venta entradas para sus fans, ésto es sólo otro espectáculo pero uno de los más significativos y mejor orquestados sobre la repercusión y la magnitud que pueden alcanzar la manipulación de la ignorancia humana.
Papa no vengas ni en tren.
Ley de Godwin o Regla de Analogías Nazis de Godwin
¿Un ranking? Aparecen imagenes del volcán Merapi en Indonesia, seguidas de las de otra catástrofe: las lluvias torrenciales en Costa Rica. Pero no es suficiente, la tercera es ... la visita del Papa a España, en un impactante e insospechado contraste.
He intentado leer a este hombre para saber que vende u ofrece, y sólo hay humo, cuanto más avanza su discurso más humo y atisbo de infierno siguiendo las analogías y cambiando el nombre que tiende a uno por la eternidad y el infierno, más humo.
Bene-dictus, Bene-dixit se acerca, se nos viene encima, en medio de congelados salarios del que tiene de eso, galopados y pateados por la crisis, el caprichito nos va a costar dos ojos de la cara a cada ciudadano de este estado de laicidad y presunción. Mejor así, todos ciegos que mudos y aborregados ya lo estamos. Pero es que en este país somos más papistas que el Papa, esta ronda la pagamos nosotros. La casa por la ventana, faltaría más. Ya comeremos sucedáneo de lentejas virtuales. Quizá la última y desesperada medida anticrisis y ¡¡¡al fin!!! consensuada por gobierno y oposición. Cuando nada se consigue siempre queda la superstición.
Titulares: Barcelona y Santiago ... ¿se frotan las manos? El micrófono sale a la calle en busca de la opinión pública: tendría que venir cada quince días dice un gallego ¿con sorna? Pues mejor que venga en metro y nos deje de expoliar. O si no videocoferencia con Skype.
Y así calificaba, "si no te bautizas y haces la comunión", en un inocente chantaje la abuela al nieto no bautizado, "serás un ateo malo". Bodas sin mantillas y peinetas, celebraciones sin la gracia de Dios, niños que se quedan moritos y hasta en peligro de pecado mortal si palman. Una sarta de consignas sobradas de repetición asumidas como tradición y dogma de tan adocenada doctrina en ausencia de razones. Mejor un nieto mimetizado y en el seno del redil que un peligroso individuo.
Que pongan a la venta entradas para sus fans, ésto es sólo otro espectáculo pero uno de los más significativos y mejor orquestados sobre la repercusión y la magnitud que pueden alcanzar la manipulación de la ignorancia humana.
Papa no vengas ni en tren.
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viernes, 9 de marzo de 2012
Polichinela
Joven, ambiciosa, algo asustada, llegó a la cosmopolita ciudad procedente de un país de mantilla y comunión diarias, de palio a prohombres de escasa altura moral, inferior humanidad y ausencia intelectual, y curas siniestros y amenazantes.
Gigantesca, fría, humeda, ciudad de temprana nocturnidad y días eternamente grises.
Clases de idioma en las mañanas. Por las tardes trabajo en un hotel de un barrio algo apartado en donde también tenía su alojamiento.
Relaciones laborales y estudiantiles con gente de casi cualquier parte del mundo le fueron abriendo los ojos de su propia y limitada vida hasta la fecha.
Algunas relaciones esporádicas fueron uno de los descubrimientos en los que se embarcó. Sexualidad iniciada, reconocida y liberada con algunas contradicciones entre la educación recibida y el agudo deseo del momento vivido. Dulces pecados en su mente aún más deliciosos por la transgresión de sus principios educativos.
Al fin de la jornada laboral, un miércoles por la noche, se cruzó con un huésped nuevo. Casi dos metros de altura, larga barba canosa y rubia, una presencia impactante y él la miró con ojos de fuego eterno, de profeta enloquecido cuando ella se estremeció sin saber el motivo, pero con la certeza de algo inevitable. Con un leve acento extranjero indeterminado se dirigió a ella y le pregunto sin preámbulos si estaba preparada y disponible. Muda de asombro apenas pudo afirmar con su cabeza y se encontró siguiéndole fuera del hotel. ´
Atravesaron calles brillantes mientras ella apresuraba su paso y su respiración a las largas zancadas de aquel gigante que la sostenía del brazo. Alcanzaron un portal y subieron dos plantas. Un timbre, una puerta azul, una oscura presencia que les abrió la puerta a una habitación.
La empujó contra la pared y comenzó a manosearla indiferentemente sin besarla, sólo mirándola. Excitada por la sorpresa y el miedo apenas vislumbrando el brillo candente de sus ojos comenzó a intuir un brillo metálico en la pared. El le colocó las argollas sin que ella opusiera resistencia y rompiendo su ropa la azotó mientras ella sentía que perdía la noción del bien y del mal y ya no comprendía nada. No sabía si quería gritar pidiendo ayuda, si podría salir huyendo o debería completar el acto, la representación que le recordó a los guiñoles que había visto en un parque: Polichinela y ella su Judy maltratada.
Gigantesca, fría, humeda, ciudad de temprana nocturnidad y días eternamente grises.
Clases de idioma en las mañanas. Por las tardes trabajo en un hotel de un barrio algo apartado en donde también tenía su alojamiento.
Relaciones laborales y estudiantiles con gente de casi cualquier parte del mundo le fueron abriendo los ojos de su propia y limitada vida hasta la fecha.
Algunas relaciones esporádicas fueron uno de los descubrimientos en los que se embarcó. Sexualidad iniciada, reconocida y liberada con algunas contradicciones entre la educación recibida y el agudo deseo del momento vivido. Dulces pecados en su mente aún más deliciosos por la transgresión de sus principios educativos.
Al fin de la jornada laboral, un miércoles por la noche, se cruzó con un huésped nuevo. Casi dos metros de altura, larga barba canosa y rubia, una presencia impactante y él la miró con ojos de fuego eterno, de profeta enloquecido cuando ella se estremeció sin saber el motivo, pero con la certeza de algo inevitable. Con un leve acento extranjero indeterminado se dirigió a ella y le pregunto sin preámbulos si estaba preparada y disponible. Muda de asombro apenas pudo afirmar con su cabeza y se encontró siguiéndole fuera del hotel. ´
Atravesaron calles brillantes mientras ella apresuraba su paso y su respiración a las largas zancadas de aquel gigante que la sostenía del brazo. Alcanzaron un portal y subieron dos plantas. Un timbre, una puerta azul, una oscura presencia que les abrió la puerta a una habitación.
La empujó contra la pared y comenzó a manosearla indiferentemente sin besarla, sólo mirándola. Excitada por la sorpresa y el miedo apenas vislumbrando el brillo candente de sus ojos comenzó a intuir un brillo metálico en la pared. El le colocó las argollas sin que ella opusiera resistencia y rompiendo su ropa la azotó mientras ella sentía que perdía la noción del bien y del mal y ya no comprendía nada. No sabía si quería gritar pidiendo ayuda, si podría salir huyendo o debería completar el acto, la representación que le recordó a los guiñoles que había visto en un parque: Polichinela y ella su Judy maltratada.
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