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miércoles, 13 de junio de 2012

Sucedáneos

En un cajón ordena fragmentos que componen su vida insospechada y que dejará después de su existencia para que otros los encuentren y tal vez la recompongan. Allí están antiguas fotos, con diversos peinados y modas pero, más joven o más vieja, sus ojos delatan quién es y ha sido, quizá el gesto cansado traiciona y vela ligeramente el rostro.

Aparta algunos objetos inservibles, un bolígrafo recuerdo de Chile que ya no funciona, un recogedor de pelo, bueno éste lo rescata por si alguna vez ... No sabe, tampoco tiene mucho sentido dejar crecer ese pelo de animal que se va apagando, cada vez más canas, cada vez menos ganas de vivir como se supone que toca hacerlo. Inaceptable resignación de pesada digestión, mientras sigue hurgando el cajón que contiene esos breves retazos inconexos, quizá debería acompañarlo de un guión o unas instrucciones para que sea comprensible alguna vez a alguien. Un diario vacío con tres hojas arrancadas, en las que escribió algún poema ya muerto y arrojado a la basura. Algunos collares y pendientes, talismanes y fetiches que usó en algún momento de vanidad y coquetería.

Una piedra pequeña de olivina, una diminuta concha y una flor seca, recuerdos, enterrados entre otros recuerdos amontonados, ésto se puede tirar, ésto no.

Ha recuperado las tarjetas de donante de órganos y de ojos para meterlas en la cartera y llevarlas en el bolso, al menos algo importante.

A medida que pasan los años el contenido del cajón se va reduciendo y se va distanciando de cada objeto, de cada recuerdo. Y así sucede con su mente, se va vaciando de tormentos y emociones para dejar sólo pasar el sol para permitir ver y calentar los huesos y la piel. Poco más hace falta.

miércoles, 18 de abril de 2012

Canciones de Otros Tiempos


Otros tiempos y sin duda otros, por edad y circunstancias, adscritos involuntariamente a esa España bajo el palio paternalista y omnipresente del dictador y los cancerberos de la iglesia para recuperarnos como ovejas descarriadas.

Un país en que la noche era lumpen e infierno: putas, crápulas y serenos que, como podían, buscaban refugio del frío al calor de los portales. A lo sumo y para contrarrestar, adoración nocturna de unos pocos padres de familia, ritos insondables de beatos y curas mortificadores. Un Madrid en que los taxis eran negros y con una raya roja, los veranos calurosos y soportables, sin aire acondicionado, a base de piscina municipal en la mayoría de los casos, las sesiones de cine dobles y refrigeradas con olor a limón indeleble. En que el trabajador accedía, a base de ahorro y no pocos sacrificios y pesadillas, a la compra de una vivienda ¿cómo Dios manda? o ¿por la gracia de Dios?, o un coche, o electrodomésticos a base de letras, plazos y números sin fin. Una vida más sencilla y amable en apariencia, bajo la que se ocultaba el que dirán, el ser como el resto, ir con la manada y por donde los pastores guían. Menos desconfiados, tal vez.

Pocas televisiones, no tantos coches, artículos de lujo y bienes escasos, la industria del ocio en su justa medida, tener un tocadiscos o un magnetofón era algo extraordinario y marcaba una diferencia importante, ya no digamos tener singles, y algo exagerado tener un LP o más.

"Popcorn", compuesta por Gershon Kingsley en avance de futuras músicas electrónicas, sonido novedos del sintetizador Moog y referentes psicodélicos, salió en 1969 y con las limitaciones y censuras llegaría algo más tarde a este país por la gracia de Dios.

"El Casatchock", que aquí deciamos "Castachof", y "El Dinosaurio" entre las innumerables canciones y éxitos que, año a año, cosechó Georgie Dann al que debemos el mérito de una incombustible inventiva de pegadizas letras, bailes, así como la introducción de ritmos caribeños para acercamiento y solaz de los cuerpos, la carne es lo que tiene, en tales estados de fusión veraniega y torridez que ni aguas benditas ni rezos llegaban a aliviar.

"Lucky, Lucky" de un tal Giorgio que luego añadiría su apellido: Moroder para convertirse en gurú del pretechno alemán.

Innumerables temas y éxitos, entre otros muchos: "Un Rayo de Sol", "Oh, oh July" de Los Diablos. "Eva María", "Cuéntame" o "Vacaciones de Verano" de Fórmula V. "Soy una Tonta" o "Bésame Magdalena" de Alicia y Nubes Grises. Y también artistas internacionales como el gibraltareño Albert Hammond, el holandés Tony Ronald, el panameño Basilio y la maravillosa norteamericana Donna Hightower que realizó colaboraciones con Tete Montoliú y dúos con Danny Daniel como Danny y Donna.

Mentes tiernas y receptivas, música para vivir, soñar y respirar, pero a su vez música como poderoso instrumento de cambio para una imparable revolución individual y colectiva, directamente comprensible y facilmente recordable, un vehículo perfecto para despertar del sueño del bienestar a aquella cruda realidad en donde la libertad de expresión era causa de persecución, encarcelamiento o muerte, y pensar o ser distinto era altamente peligroso. Raimon, Lluis Llach, Patxi Andión, María del Mar Bonet, Labordeta, Aute, Paco Ibáñez, Serrat, etc, etc. Y también atravesar el charco y alcanzar el hermanaje de las libertades, que han de ganarse siempre pues siempre peligran, con Violeta Parra, Victor Jara, Mercedes Sosa, Quilapayún, Inti Illimani, Isabel y Ángel Parra entre tantos otros, que marcaron una senda de vuelta y un punto de encuentro hacia donde todavía no habiamos llegado.

viernes, 24 de febrero de 2012

Contemplaciones

Encontré espías rusos, sombrereros franceses e italianos anarquistas.

Olvidos, rencillas, soberbias e iracundias, posesiones y usurpaciones.

Cajas de sombreros de tules apolillados, cajones de cómodas de caoba atestados de joyas improbables.

El brillo del cristal de roca y el olor de la madera del palo de la rosa.

Un diente de oro que a veces rió y otras enseño los colmillos.

Un ombligo añejo y envuelto en papel de seda que indica origen, pertenencia y estirpe.

Sangre en una tarjeta plastificada que revela una adscripción a un grupo de condición mortal.

Fotos desvaídas que muestran jovenes que conocí viejos.

Heridas abiertas y cicatrices retorcidas de color blanquecino.

Un papel pintado de flores naranjas, un cuarto angosto y oscuro con una ventana a un patio de luces.


Un perfume indeleble que ya no existe y unas cuentas desperdigadas de cristal de roca, junto al recuerdo de una filosofal amatista perdida en mi recuerdo.


Historias ciertas, modificadas, recontadas, interpretadas u olvidadas, parciales e incompletas, pasadas o aprendidas.


También comportamientos que encuentro nuevos en mi, así sin más contemplaciones.