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lunes, 14 de mayo de 2012

Algunas Mentiras

Tras un periodo de titánica actividad había decidido relajarse, o eso dijo. El humo acre salía por debajo de su puerta y los ojos enrojecidos delataban la actividad que ocupaba una tercera parte de su día. La excusa, siempre hay una, demasiadas cosas en la cabeza y la necesidad de posponerlas todas por una causa a la que dar la vuelta y confundir de cuando en cuando.

La penumbra que acompaña la igualdad de los días, entre hormigas y un tórrido calor en el que siempre hay que volver a apuntar algo olvidado, mientras la vida se abre paso en medio de la duda casi imperceptible ante un ventanal que llega a nuestros pies y permite contemplar lo que podría suceder en un vacío mental. 

Todo vuelve a empezar cada vez que acaba, y así suceden los días en ese nido de inamovibles y gigantescos pollos en el que se ha cambiado el instinto de protección a la especie por una total autodestrucción. Pero había decidido, no obstante, salir aquella noche. Mejor así, sin pensarlo mucho, sin esperar nada y cuándo llamó por teléfono para asegurar lo previsible recibió las malas noticias, quizá lo último que necesitaba oír.

Se estaba desmoronando a su alrededor, demasiado viejo para empezar, demasiado joven para jubilarse,  todo era susceptible de sumirle en una honda depresión y por ello rehuía salir, por ello y por la falta de dinero tan íntimamente ligada al humor y las presencias o ausencias sociales. Calculando sus posibles, hizo de consejero y amigo leal, poniendo a su disposición en día tan señalado lo que hiciera falta. 

El encuentro entrañable, el abrazo de amigos, algunas confesiones más de por qué las cosas van mal, tan mal. No cobra, ni tiene contrato y por tanto tampoco puede denunciar. Sus realquilados se van, y no puede acogerse a normativa vigente o por venir. Quizá también se plantea como comer a partir de ahora, y nuevamente mano tendida en otro bello gesto provocado por el aniversario y esas confesiones dolorosas. Solidaridad y comprensión, darlo todo aún cuando poco se tenga.

La velada transcurre entre conversaciones inconexas y otras banalidades, entre algún abrazo cómplice y la mirada atenta para que no pague ninguna copa y tome las que quiera.

Mientras aquel tipo excesivo alardea de no haber comido ni parado de beber desde el mediodía, mientras presume de un pasado de explotación infantil, quizá se sienta más hombre por ambas cosas. Y entre alardes, ha mencionado que al mediodía el homenajeado estuvo celebrando por los bares ...


sábado, 3 de marzo de 2012

Dhaka

Por circunstancias diversas nos conocimos a través de correos circunstanciales. Ella vive en Bangladesh y con el tiempo y el trato amablemente cordial que manteníamos sintió la necesidad de convertirme en lejana confidente en un país y una cultura en los que no se la censurase. Me acabó confesando la loca relación que mantenía con un compañero de trabajo casado, el miedo a ser descubierta y denunciada por su propia fe, de ser apartada por su propia religión y su familia.

Fueron largos correos llenos de angustia en busca de una salida, de alguna llave para la esperanza, de el encuentro con su propia identidad como mujer más allá de sus fronteras dadas su formación universitaria y profesional. Intenté darle orientanción hacia diversas salidas pero nuestra correspondencia se congeló durante largos meses.

Hoy he recibido la foto de su reciente boda y me pide que rece por ella.