Deposita la ceniza del cigarrillo anterior. Un paquete acabado que arruga, uno nuevo del que va extrayendo el siguiente cigarrillo.
Mira por la ventana, volutas de humo se escapan atravesadas de rayos de un sol que atraviesa la ventana, motas de polvo que caen despacio y convierten el mundo en un cosmos pequeño y desapercibido a otros pero que siempre consigue ver, cada vez más frecuente y nítidamente.
Otro cigarrillo, encendedor y cajetilla extraída de un cartón, el perro cerca que mira comprensivo cuando le habla.
Ahora atiende el leve murmullo, la agitación que le vuelve a acompañar, lavarle, limpiarle, cambiarle, y sentarle otro día más en el sillón de mimbre y, entre almohadones, acomodarle, una guardia amable, unos cariños y caricias en la cara. Quizá esa tarde tengan alguna visita fugaz, algún amigo de los hijos que se quede un rato más, ella al menos siempre lo intenta.
La sonrisa desvaida como el color de su pelo, los sueños vagarosos y el cenicero siempre cerca, ese aura ahumada, la misma escena que compone desde hace 16 años.
Todos le dicen que salga, que se vaya un momento y a veces sueña que lo hace, pero el miedo al adiós no dado, el miedo a que él tenga miedo porque él no puede decirlo, hace tanto tiempo que olvidó quién es exactamente ella y desde luego quién es él, consiguen que siga otro día más, otra noche más a su lado sin salir jamás.
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viernes, 8 de junio de 2012
Cenicero
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miércoles, 23 de mayo de 2012
Oscilación
Dos diarios, dos mundos, dos idiomas, dos amores, dos dudas o un par de chistes, oscilación.
Bajo la patilla esconde la iracundia que esconde, a su vez, el complejo y a su vez, éste esconde el miedo, sólo el miedo de su propia incapacidad, un secreto guardado bajo su altivo porte, su larga melena y un aire de niña impoluta y turbadora.
Debajo de la nariz recoge el olfateo del chisme, el ansia de poder del furibundo mediocre afincado en la envidia.
Barbas canas, canas al aire, su ser que no me llega hasta el último rincón y apenas roza, tímido, escaso, una superficie evanescente.
Oscilante entre el desbordamiento y la carencia, deseos nunca colmados ni cumplidos.
Lícito es manifestar el desamor que abunda en la piel olvidada, la ligereza con que despachamos y no escuchamos, lo presupuesto y lo presumido oscila ante la divagación de encomiables libros de supuestos gurús, la publicada elección de formas de vida alternativas donde mande el corazón y no la cabeza, cuando ninguno de los dos manda, mandan las tripas cuando ruge el hambre en ellas, mientras se siga muriendo en cualquier parte del planeta de hambre con los ojos extraviados en ella.
Evolución continúa y discontinua a grandes saltos de mata, adelante o atrás, Homo sapiens sapienti.
Bajo la patilla esconde la iracundia que esconde, a su vez, el complejo y a su vez, éste esconde el miedo, sólo el miedo de su propia incapacidad, un secreto guardado bajo su altivo porte, su larga melena y un aire de niña impoluta y turbadora.
Debajo de la nariz recoge el olfateo del chisme, el ansia de poder del furibundo mediocre afincado en la envidia.
Barbas canas, canas al aire, su ser que no me llega hasta el último rincón y apenas roza, tímido, escaso, una superficie evanescente.
Oscilante entre el desbordamiento y la carencia, deseos nunca colmados ni cumplidos.
Lícito es manifestar el desamor que abunda en la piel olvidada, la ligereza con que despachamos y no escuchamos, lo presupuesto y lo presumido oscila ante la divagación de encomiables libros de supuestos gurús, la publicada elección de formas de vida alternativas donde mande el corazón y no la cabeza, cuando ninguno de los dos manda, mandan las tripas cuando ruge el hambre en ellas, mientras se siga muriendo en cualquier parte del planeta de hambre con los ojos extraviados en ella.
Evolución continúa y discontinua a grandes saltos de mata, adelante o atrás, Homo sapiens sapienti.
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miércoles, 9 de mayo de 2012
Suya
Me quería, siempre lo hizo, a su manera, claro.
Me rodeaba con sus brazos y, desafiando al mundo, decía: "eres mía".
Arrebatador, aquel rapto de todos mis sentidos y persona que me otorgaba una dimensión única, un orgullo de hembra, aunque inconscientemente algo en el fondo de mi mente saltaba y ponía en funcionamiento un sistema de alerta límbica en la delgada línea que separa el dolor del placer, el amor del odio, la vida de la muerte., pero en sus brazos olvidaba.
Algo inexplicable me ocurría, sólo sabía que era él, sin explicaciones, sin razonamientos posibles, algo animal: instinto y olfato, buscaba su rastro en el aire, en el hueco de la cama, en el color de las plantas que regaba, en el recuerdo de como mi cuerpo adquiría dimensiones desconocidas cuando el suyo abría caminos inexplorados en él. Suya, yo sólo podía ser suya, no importaba que no me dedicase una caricia dulce, una mirada de cariño, un poco más de tiempo, ya lo haría.
El volverá a tratarme con esa pasión que yo sé que tiene, no importa que a veces haya sobresaltos o alguna bofetada, me quiere, sólo es que está cansado, demasiado estrés, los problemas, pero sé que acabará volviendo el amor, ese que todo lo perdona, como yo le perdono.
Ya no salgo a la calle, ni siquiera hay comida, y él sólo vuelve a dormir y a veces ¿o es siempre? me da puñetazos, patadas mientras me insulta. Sólo espero que no se acerque, que se vaya, pero también vivo pendiente de cuando va a volver y aunque no sé porqué empieza todo otra vez sólo quisiera hacerme pequeña e inadvertida, poder desaparecer.
Hoy no se ha ido y mientras me viola, me sigue pegando sin parar. He intentado apartarme y he tropezado con la mesilla, me he golpeado la sien. Contengo la respiración mientras una charco de sangre caliente se entiende bajo mi cabeza, duele tanto, todo duele, el cuerpo, el corazón, el vientre, las manos, los ojos hinchados de llanto y golpes, las cicatrices y los moratones, la vida es una náusea permanente que se clava en cada respiración, pero ahora no respiro, inmóvil me he quedado en el suelo según he caído. Como loco ha empezado a andar de un lado a otro, mientras sigue gritando y rompiendo todo a su paso, sé que puede ser el fin de mi vida, quizá es lo que quiero que todo acabe y por eso no respiro. Un portazo.
No ha vuelto hoy ni tampoco ayer, pero no puedo irme ni moverme. El teléfono suena ¿Y si es él? Debo cogerlo o quizá no, vuelve a sonar, cuatro, cinco veces. Si intento arrastrarme podría volver, ¿y si no se ha ido y me vigila? Tiro del cable, y escucho que llaman de la comisaría y preguntan por familiares de ....
Se le han encontrado flotando en el Manzanares.
Me rodeaba con sus brazos y, desafiando al mundo, decía: "eres mía".
Arrebatador, aquel rapto de todos mis sentidos y persona que me otorgaba una dimensión única, un orgullo de hembra, aunque inconscientemente algo en el fondo de mi mente saltaba y ponía en funcionamiento un sistema de alerta límbica en la delgada línea que separa el dolor del placer, el amor del odio, la vida de la muerte., pero en sus brazos olvidaba.
Algo inexplicable me ocurría, sólo sabía que era él, sin explicaciones, sin razonamientos posibles, algo animal: instinto y olfato, buscaba su rastro en el aire, en el hueco de la cama, en el color de las plantas que regaba, en el recuerdo de como mi cuerpo adquiría dimensiones desconocidas cuando el suyo abría caminos inexplorados en él. Suya, yo sólo podía ser suya, no importaba que no me dedicase una caricia dulce, una mirada de cariño, un poco más de tiempo, ya lo haría.
El volverá a tratarme con esa pasión que yo sé que tiene, no importa que a veces haya sobresaltos o alguna bofetada, me quiere, sólo es que está cansado, demasiado estrés, los problemas, pero sé que acabará volviendo el amor, ese que todo lo perdona, como yo le perdono.
Ya no salgo a la calle, ni siquiera hay comida, y él sólo vuelve a dormir y a veces ¿o es siempre? me da puñetazos, patadas mientras me insulta. Sólo espero que no se acerque, que se vaya, pero también vivo pendiente de cuando va a volver y aunque no sé porqué empieza todo otra vez sólo quisiera hacerme pequeña e inadvertida, poder desaparecer.
Hoy no se ha ido y mientras me viola, me sigue pegando sin parar. He intentado apartarme y he tropezado con la mesilla, me he golpeado la sien. Contengo la respiración mientras una charco de sangre caliente se entiende bajo mi cabeza, duele tanto, todo duele, el cuerpo, el corazón, el vientre, las manos, los ojos hinchados de llanto y golpes, las cicatrices y los moratones, la vida es una náusea permanente que se clava en cada respiración, pero ahora no respiro, inmóvil me he quedado en el suelo según he caído. Como loco ha empezado a andar de un lado a otro, mientras sigue gritando y rompiendo todo a su paso, sé que puede ser el fin de mi vida, quizá es lo que quiero que todo acabe y por eso no respiro. Un portazo.
No ha vuelto hoy ni tampoco ayer, pero no puedo irme ni moverme. El teléfono suena ¿Y si es él? Debo cogerlo o quizá no, vuelve a sonar, cuatro, cinco veces. Si intento arrastrarme podría volver, ¿y si no se ha ido y me vigila? Tiro del cable, y escucho que llaman de la comisaría y preguntan por familiares de ....
Se le han encontrado flotando en el Manzanares.
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jueves, 3 de mayo de 2012
La Noche
Nuestros más recónditos miedos y verdades, dudas e inseguridades se disparan por la noche, por eso generalmente dormimos para no asistir a ellos.
La noche oscura nos devuelve la mirada en nuestro interior desnudo y náufrago del día sin posibilidad de distracción ni artificio, solos ante nosotros mismos, ante el peligro que supone no conocernos realmente, ciegos en la oscuridad y ante nuestra alma negra y profunda. Terror al vértigo de enfrentarnos a nuestro propio abismo y no volver a salir de él.
La noche comenzó temprano tras un día que pudo haber sido extraordinario y se torno en corriente y previsible. Los factores climáticos y la compañía deberían haber sido propicios para mostrar un atisbo de felicidad, pero no, ésta no siempre acompaña.
Aún no había oscurecido por completo mientras desnuda sobre la cama me procuraba caricias y fantasías en las que todos mis amantes y ninguno aparecían consecutiva, secuencialmente, en grupos, tríos, pares o singulares prácticas.
Al calor se unía mi propio calor, la certeza de la piel de ser la única respuesta a tantas palabras vertidas. Un sólo abrazo habría bastado, pero hay cosas que no puedes pedir cuando no saben dártelas. Se siente o no es posible sentirlo, no hay patrones de conducta.
El espejismo flota vagamente entre mi sexo y algún recóndito lugar cercano a la nuca ¿cerebelo? Hay tantas partes de mi cuerpo que desconozco y quizá tengan la respuesta a mis extrañas emociones y reacciones más allá de genes, costumbres, educación o experiencia.
En el trance de los sentidos usurpo manos, bocas y penes de cada uno que fue mientras los perfecciono. Nunca suficientemente generosos, demasiado cobardes, poco arriesgados, su breve entrega perfumada de pobres egos y torpes excusas.
Al sopor siguió el sueño, y al sueño una llamada. Te he despertado / sí, mejor te llamo en otro momento / no ya estoy despierta. Quiero verte mañana otra vez / No, ya es demasiado tarde.
Una mujer nunca espera dos veces.
La noche oscura nos devuelve la mirada en nuestro interior desnudo y náufrago del día sin posibilidad de distracción ni artificio, solos ante nosotros mismos, ante el peligro que supone no conocernos realmente, ciegos en la oscuridad y ante nuestra alma negra y profunda. Terror al vértigo de enfrentarnos a nuestro propio abismo y no volver a salir de él.
La noche comenzó temprano tras un día que pudo haber sido extraordinario y se torno en corriente y previsible. Los factores climáticos y la compañía deberían haber sido propicios para mostrar un atisbo de felicidad, pero no, ésta no siempre acompaña.
Aún no había oscurecido por completo mientras desnuda sobre la cama me procuraba caricias y fantasías en las que todos mis amantes y ninguno aparecían consecutiva, secuencialmente, en grupos, tríos, pares o singulares prácticas.
Al calor se unía mi propio calor, la certeza de la piel de ser la única respuesta a tantas palabras vertidas. Un sólo abrazo habría bastado, pero hay cosas que no puedes pedir cuando no saben dártelas. Se siente o no es posible sentirlo, no hay patrones de conducta.
El espejismo flota vagamente entre mi sexo y algún recóndito lugar cercano a la nuca ¿cerebelo? Hay tantas partes de mi cuerpo que desconozco y quizá tengan la respuesta a mis extrañas emociones y reacciones más allá de genes, costumbres, educación o experiencia.
En el trance de los sentidos usurpo manos, bocas y penes de cada uno que fue mientras los perfecciono. Nunca suficientemente generosos, demasiado cobardes, poco arriesgados, su breve entrega perfumada de pobres egos y torpes excusas.
Al sopor siguió el sueño, y al sueño una llamada. Te he despertado / sí, mejor te llamo en otro momento / no ya estoy despierta. Quiero verte mañana otra vez / No, ya es demasiado tarde.
Una mujer nunca espera dos veces.
viernes, 9 de marzo de 2012
Polichinela
Joven, ambiciosa, algo asustada, llegó a la cosmopolita ciudad procedente de un país de mantilla y comunión diarias, de palio a prohombres de escasa altura moral, inferior humanidad y ausencia intelectual, y curas siniestros y amenazantes.
Gigantesca, fría, humeda, ciudad de temprana nocturnidad y días eternamente grises.
Clases de idioma en las mañanas. Por las tardes trabajo en un hotel de un barrio algo apartado en donde también tenía su alojamiento.
Relaciones laborales y estudiantiles con gente de casi cualquier parte del mundo le fueron abriendo los ojos de su propia y limitada vida hasta la fecha.
Algunas relaciones esporádicas fueron uno de los descubrimientos en los que se embarcó. Sexualidad iniciada, reconocida y liberada con algunas contradicciones entre la educación recibida y el agudo deseo del momento vivido. Dulces pecados en su mente aún más deliciosos por la transgresión de sus principios educativos.
Al fin de la jornada laboral, un miércoles por la noche, se cruzó con un huésped nuevo. Casi dos metros de altura, larga barba canosa y rubia, una presencia impactante y él la miró con ojos de fuego eterno, de profeta enloquecido cuando ella se estremeció sin saber el motivo, pero con la certeza de algo inevitable. Con un leve acento extranjero indeterminado se dirigió a ella y le pregunto sin preámbulos si estaba preparada y disponible. Muda de asombro apenas pudo afirmar con su cabeza y se encontró siguiéndole fuera del hotel. ´
Atravesaron calles brillantes mientras ella apresuraba su paso y su respiración a las largas zancadas de aquel gigante que la sostenía del brazo. Alcanzaron un portal y subieron dos plantas. Un timbre, una puerta azul, una oscura presencia que les abrió la puerta a una habitación.
La empujó contra la pared y comenzó a manosearla indiferentemente sin besarla, sólo mirándola. Excitada por la sorpresa y el miedo apenas vislumbrando el brillo candente de sus ojos comenzó a intuir un brillo metálico en la pared. El le colocó las argollas sin que ella opusiera resistencia y rompiendo su ropa la azotó mientras ella sentía que perdía la noción del bien y del mal y ya no comprendía nada. No sabía si quería gritar pidiendo ayuda, si podría salir huyendo o debería completar el acto, la representación que le recordó a los guiñoles que había visto en un parque: Polichinela y ella su Judy maltratada.
Gigantesca, fría, humeda, ciudad de temprana nocturnidad y días eternamente grises.
Clases de idioma en las mañanas. Por las tardes trabajo en un hotel de un barrio algo apartado en donde también tenía su alojamiento.
Relaciones laborales y estudiantiles con gente de casi cualquier parte del mundo le fueron abriendo los ojos de su propia y limitada vida hasta la fecha.
Algunas relaciones esporádicas fueron uno de los descubrimientos en los que se embarcó. Sexualidad iniciada, reconocida y liberada con algunas contradicciones entre la educación recibida y el agudo deseo del momento vivido. Dulces pecados en su mente aún más deliciosos por la transgresión de sus principios educativos.
Al fin de la jornada laboral, un miércoles por la noche, se cruzó con un huésped nuevo. Casi dos metros de altura, larga barba canosa y rubia, una presencia impactante y él la miró con ojos de fuego eterno, de profeta enloquecido cuando ella se estremeció sin saber el motivo, pero con la certeza de algo inevitable. Con un leve acento extranjero indeterminado se dirigió a ella y le pregunto sin preámbulos si estaba preparada y disponible. Muda de asombro apenas pudo afirmar con su cabeza y se encontró siguiéndole fuera del hotel. ´
Atravesaron calles brillantes mientras ella apresuraba su paso y su respiración a las largas zancadas de aquel gigante que la sostenía del brazo. Alcanzaron un portal y subieron dos plantas. Un timbre, una puerta azul, una oscura presencia que les abrió la puerta a una habitación.
La empujó contra la pared y comenzó a manosearla indiferentemente sin besarla, sólo mirándola. Excitada por la sorpresa y el miedo apenas vislumbrando el brillo candente de sus ojos comenzó a intuir un brillo metálico en la pared. El le colocó las argollas sin que ella opusiera resistencia y rompiendo su ropa la azotó mientras ella sentía que perdía la noción del bien y del mal y ya no comprendía nada. No sabía si quería gritar pidiendo ayuda, si podría salir huyendo o debería completar el acto, la representación que le recordó a los guiñoles que había visto en un parque: Polichinela y ella su Judy maltratada.
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sábado, 3 de marzo de 2012
Dhaka
Por circunstancias diversas nos conocimos a través de correos circunstanciales. Ella vive en Bangladesh y con el tiempo y el trato amablemente cordial que manteníamos sintió la necesidad de convertirme en lejana confidente en un país y una cultura en los que no se la censurase. Me acabó confesando la loca relación que mantenía con un compañero de trabajo casado, el miedo a ser descubierta y denunciada por su propia fe, de ser apartada por su propia religión y su familia.
Fueron largos correos llenos de angustia en busca de una salida, de alguna llave para la esperanza, de el encuentro con su propia identidad como mujer más allá de sus fronteras dadas su formación universitaria y profesional. Intenté darle orientanción hacia diversas salidas pero nuestra correspondencia se congeló durante largos meses.
Hoy he recibido la foto de su reciente boda y me pide que rece por ella.
Fueron largos correos llenos de angustia en busca de una salida, de alguna llave para la esperanza, de el encuentro con su propia identidad como mujer más allá de sus fronteras dadas su formación universitaria y profesional. Intenté darle orientanción hacia diversas salidas pero nuestra correspondencia se congeló durante largos meses.
Hoy he recibido la foto de su reciente boda y me pide que rece por ella.
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domingo, 19 de febrero de 2012
Aparecidos y Desaparecidos
Han ido desapareciendo poco a poco derechos, sustituidos por miedo, crisis, dependencias creadas y mermas diversas.
Los bancos han destapado sus caras, las empresas afilan sus cuchillos, la caja de Pandora, ya estamos echando a las mujeres la culpa de todos los males, siempre estuvo abierta sólo nos metieron en happylandia mientras continuásemos pagando las cuotas de sus vidas de lujo y parecen no haber tenido bastante con nuestra subyugación yugular y de por vida.
La información y la cultura se están convirtiendo en una feria de vanidades hueca para la proyección de poderes políticos y económicos. Pero ahora nos encontramos en una nueva era en la que disponemos de bagaje personal, cultural y equipos conectados mediante este tipo de espacios para compartirnos.
Pero ¿somos libres? si acabo de publicar y he desaparecido ¿he sido censurada o anulada?
Unos no volverán, otros están siendo desaparecidos.
Mientras aparecidos esperan agazapados para borrar tus huellas mentales, cualquier rastro de actividad presuntamente sísmica, desestabilizadora e irreductible.
Los bancos han destapado sus caras, las empresas afilan sus cuchillos, la caja de Pandora, ya estamos echando a las mujeres la culpa de todos los males, siempre estuvo abierta sólo nos metieron en happylandia mientras continuásemos pagando las cuotas de sus vidas de lujo y parecen no haber tenido bastante con nuestra subyugación yugular y de por vida.
La información y la cultura se están convirtiendo en una feria de vanidades hueca para la proyección de poderes políticos y económicos. Pero ahora nos encontramos en una nueva era en la que disponemos de bagaje personal, cultural y equipos conectados mediante este tipo de espacios para compartirnos.
Pero ¿somos libres? si acabo de publicar y he desaparecido ¿he sido censurada o anulada?
Unos no volverán, otros están siendo desaparecidos.
Mientras aparecidos esperan agazapados para borrar tus huellas mentales, cualquier rastro de actividad presuntamente sísmica, desestabilizadora e irreductible.
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