Entre los primeros recuerdos televisivos salía éste en la serie Misión Imposible con un plantel de actores resolutivos que en el inicio del capítulo escuchaban la grabación de instrucciones de la misión que se autodestruía en 6, 5, 4, 3, 2, 1, 0 pfsssssssegundos mientras echaba hasta humo.
Aquello debió marcar mis días pues me he encontrado con la autodestrucción más veces de las que podría confesar, incluso dentro de ella. Castigo por falta de amor hacia uno mismo cuando sabes que lo que pasa no es bueno pero lo mantienes por una serie de circunstancias que se desvelan como un funesto error, y uno detrás de otro. La eterna duda beneficiada hacia los demás y negada hacia una misma.
Protagonismo preestablecido y "dones" asignados por defecto a la mujer: dulzura, paciencia, sumisión y complacencia entre otros que bien aderezados de ceguera amorosa o fe ciega, tierras prometidas, sueños, sexualidad y mente de una inmensidada oceánica sin cartas entre un buen número de hombres y aún de las propias mujeres conducen, en fin, otra vez en medio de historias tan duras como lamentables de reconocer, expuestas al peligro de forma inocente y sincera, con inconfesables sentimientos de que ser queridas o no dependerá de ello.
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sábado, 19 de mayo de 2012
Se Autodestruirá
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viernes, 9 de marzo de 2012
Polichinela
Joven, ambiciosa, algo asustada, llegó a la cosmopolita ciudad procedente de un país de mantilla y comunión diarias, de palio a prohombres de escasa altura moral, inferior humanidad y ausencia intelectual, y curas siniestros y amenazantes.
Gigantesca, fría, humeda, ciudad de temprana nocturnidad y días eternamente grises.
Clases de idioma en las mañanas. Por las tardes trabajo en un hotel de un barrio algo apartado en donde también tenía su alojamiento.
Relaciones laborales y estudiantiles con gente de casi cualquier parte del mundo le fueron abriendo los ojos de su propia y limitada vida hasta la fecha.
Algunas relaciones esporádicas fueron uno de los descubrimientos en los que se embarcó. Sexualidad iniciada, reconocida y liberada con algunas contradicciones entre la educación recibida y el agudo deseo del momento vivido. Dulces pecados en su mente aún más deliciosos por la transgresión de sus principios educativos.
Al fin de la jornada laboral, un miércoles por la noche, se cruzó con un huésped nuevo. Casi dos metros de altura, larga barba canosa y rubia, una presencia impactante y él la miró con ojos de fuego eterno, de profeta enloquecido cuando ella se estremeció sin saber el motivo, pero con la certeza de algo inevitable. Con un leve acento extranjero indeterminado se dirigió a ella y le pregunto sin preámbulos si estaba preparada y disponible. Muda de asombro apenas pudo afirmar con su cabeza y se encontró siguiéndole fuera del hotel. ´
Atravesaron calles brillantes mientras ella apresuraba su paso y su respiración a las largas zancadas de aquel gigante que la sostenía del brazo. Alcanzaron un portal y subieron dos plantas. Un timbre, una puerta azul, una oscura presencia que les abrió la puerta a una habitación.
La empujó contra la pared y comenzó a manosearla indiferentemente sin besarla, sólo mirándola. Excitada por la sorpresa y el miedo apenas vislumbrando el brillo candente de sus ojos comenzó a intuir un brillo metálico en la pared. El le colocó las argollas sin que ella opusiera resistencia y rompiendo su ropa la azotó mientras ella sentía que perdía la noción del bien y del mal y ya no comprendía nada. No sabía si quería gritar pidiendo ayuda, si podría salir huyendo o debería completar el acto, la representación que le recordó a los guiñoles que había visto en un parque: Polichinela y ella su Judy maltratada.
Gigantesca, fría, humeda, ciudad de temprana nocturnidad y días eternamente grises.
Clases de idioma en las mañanas. Por las tardes trabajo en un hotel de un barrio algo apartado en donde también tenía su alojamiento.
Relaciones laborales y estudiantiles con gente de casi cualquier parte del mundo le fueron abriendo los ojos de su propia y limitada vida hasta la fecha.
Algunas relaciones esporádicas fueron uno de los descubrimientos en los que se embarcó. Sexualidad iniciada, reconocida y liberada con algunas contradicciones entre la educación recibida y el agudo deseo del momento vivido. Dulces pecados en su mente aún más deliciosos por la transgresión de sus principios educativos.
Al fin de la jornada laboral, un miércoles por la noche, se cruzó con un huésped nuevo. Casi dos metros de altura, larga barba canosa y rubia, una presencia impactante y él la miró con ojos de fuego eterno, de profeta enloquecido cuando ella se estremeció sin saber el motivo, pero con la certeza de algo inevitable. Con un leve acento extranjero indeterminado se dirigió a ella y le pregunto sin preámbulos si estaba preparada y disponible. Muda de asombro apenas pudo afirmar con su cabeza y se encontró siguiéndole fuera del hotel. ´
Atravesaron calles brillantes mientras ella apresuraba su paso y su respiración a las largas zancadas de aquel gigante que la sostenía del brazo. Alcanzaron un portal y subieron dos plantas. Un timbre, una puerta azul, una oscura presencia que les abrió la puerta a una habitación.
La empujó contra la pared y comenzó a manosearla indiferentemente sin besarla, sólo mirándola. Excitada por la sorpresa y el miedo apenas vislumbrando el brillo candente de sus ojos comenzó a intuir un brillo metálico en la pared. El le colocó las argollas sin que ella opusiera resistencia y rompiendo su ropa la azotó mientras ella sentía que perdía la noción del bien y del mal y ya no comprendía nada. No sabía si quería gritar pidiendo ayuda, si podría salir huyendo o debería completar el acto, la representación que le recordó a los guiñoles que había visto en un parque: Polichinela y ella su Judy maltratada.
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sábado, 3 de marzo de 2012
Dhaka
Por circunstancias diversas nos conocimos a través de correos circunstanciales. Ella vive en Bangladesh y con el tiempo y el trato amablemente cordial que manteníamos sintió la necesidad de convertirme en lejana confidente en un país y una cultura en los que no se la censurase. Me acabó confesando la loca relación que mantenía con un compañero de trabajo casado, el miedo a ser descubierta y denunciada por su propia fe, de ser apartada por su propia religión y su familia.
Fueron largos correos llenos de angustia en busca de una salida, de alguna llave para la esperanza, de el encuentro con su propia identidad como mujer más allá de sus fronteras dadas su formación universitaria y profesional. Intenté darle orientanción hacia diversas salidas pero nuestra correspondencia se congeló durante largos meses.
Hoy he recibido la foto de su reciente boda y me pide que rece por ella.
Fueron largos correos llenos de angustia en busca de una salida, de alguna llave para la esperanza, de el encuentro con su propia identidad como mujer más allá de sus fronteras dadas su formación universitaria y profesional. Intenté darle orientanción hacia diversas salidas pero nuestra correspondencia se congeló durante largos meses.
Hoy he recibido la foto de su reciente boda y me pide que rece por ella.
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sábado, 4 de febrero de 2012
Siete Pecados Vaticanos
En honor a la verdad han de adaptar el nombre a los nuevos tiempos como acto de contrición y humildad, esos divinos slogans que tanto predican.
En el número uno de los pecados vaticanos debe figurar la pederastia. En este se incluye también la ausencia de respeto y amor al prójimo.
La intolerancia en el número dos.
Tres: la hipocresía vestida de prepotencia.
El cuarto el sustento, fomento y prolongación de las mentiras que les son tan necesarias.
Para el quinto el olvido del prójimo necesitado en pro del boato y el lujo.
Sexto: la intromisión a las libertades.
Y para el séptimo: la codicia por el control del poder.
Hagan su propio examen de conciencia sin que dios les perdone, así no vale, y tal vez entonces aprendan a rectificar.
Sin su ejemplo nunca habriamos entendido los pecados en todas su dimensiones.
En el número uno de los pecados vaticanos debe figurar la pederastia. En este se incluye también la ausencia de respeto y amor al prójimo.
La intolerancia en el número dos.
Tres: la hipocresía vestida de prepotencia.
El cuarto el sustento, fomento y prolongación de las mentiras que les son tan necesarias.
Para el quinto el olvido del prójimo necesitado en pro del boato y el lujo.
Sexto: la intromisión a las libertades.
Y para el séptimo: la codicia por el control del poder.
Hagan su propio examen de conciencia sin que dios les perdone, así no vale, y tal vez entonces aprendan a rectificar.
Sin su ejemplo nunca habriamos entendido los pecados en todas su dimensiones.
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