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viernes, 8 de junio de 2012

Cenicero

Deposita la ceniza del cigarrillo anterior. Un paquete acabado que arruga, uno nuevo del que va extrayendo el siguiente cigarrillo.

Mira por la ventana, volutas de humo se escapan atravesadas de rayos de un sol que atraviesa la ventana, motas de polvo que caen despacio y convierten el mundo en un cosmos pequeño y desapercibido a otros pero que siempre consigue ver, cada vez más frecuente y nítidamente.

Otro cigarrillo, encendedor y cajetilla extraída de un cartón, el perro cerca que mira comprensivo cuando le habla.

Ahora atiende el leve murmullo, la agitación que le vuelve a acompañar, lavarle, limpiarle, cambiarle, y sentarle otro día más en el sillón de mimbre y, entre almohadones, acomodarle, una guardia amable, unos cariños y caricias en la cara. Quizá esa tarde tengan alguna visita fugaz, algún amigo de los hijos que se quede un rato más, ella al menos siempre lo intenta.

La sonrisa desvaida como el color de su pelo, los sueños vagarosos y el cenicero siempre cerca, ese aura ahumada, la misma escena que compone desde hace 16 años.

Todos le dicen que salga, que se vaya un momento y a veces sueña que lo hace, pero el miedo al adiós no dado, el miedo a que él tenga miedo porque él no puede decirlo, hace tanto tiempo que olvidó quién es exactamente ella y desde luego quién es él, consiguen que siga otro día más, otra noche más a su lado sin salir jamás.

Esclavitud, Haití: Toussant L'Ouverture, Carlos Santana






"Al derrocarme, sólo se ha abatido el tronco del árbol de la libertad de los negros. Pero éste volverá a brotar de sus raíces, porque son muchas y muy profundas"

François Dominique Toussaint L'Ouverture (1743-1803)






Las nuevas formas de esclavitud son el hambre, la enfermedad, la ignorancia, el miedo, el consumismo, el egoísmo, la codicia, la comodidad y la superstición. Las catástrofes sólo rematan lo que el hombre ya ha puesto en marcha. Todo lo demás es incapacidad y lamentación.

Toussant de Breda, conocido como Toussant L'Ouverture, fue el cabecilla más importante de la, a partir de entonces, Revolución "Haitiana" ya que la parte de isla en manos de los franceses aún se llamaba Saint Domingue, y se le cambió por el indígena "Haití", "Tierra Montañosa", y cuyo orígen es "Ayití", aunque también existían otros nombres indígenas en su denominación tales como: "Quisqueya", "Bohío" o "Babeque", dados por los pobladores precolombinos de las etnias taina, ciguaya y caribe, y que probablemente fueron modificados de alguna forma por la interpretación auditiva al propio idioma de los colonizadores, que de inmediato la "cristianizaron" con el nombre de Santo Domingo o Saint Domingue.

La capacidad fabulosa de estrategia de Toussant, su certera habilidad, tanto militar como política, y su astucia frente a los franceses, británicos y españoles a los que utilizó y enfrentó a su conveniencia, le granjearon múltiples y acérrimos enemigos

Seis meses después de su autoproclamación pública como líder a la vez que libertaba a todos los esclavos de la isla, desafiando el poder del mismísimo Napoleón Bonaparte, el 4 de febrero de 1796, la Asamblea Constituyente ratificaba su acción y postura proclamando, por primera vez en la Historia, la abolición de la esclavitud en todos los territorios de la República Francesa, a pesar de que los franceses volverían a intentar instaurarla posteriormente aunque sin resultado.

viernes, 9 de marzo de 2012

Tallus

Tallus posee la belleza ajada del abandono.

Tallus fuma. Enciende el amanecer con un cigarro, un café y otro cigarrillo.

La piel engrosada y fría, la cara hinchada, los sentidos embotados.

Vive en una pequeña habitación y es de mediana edad ¿qué edad?

Tallus gasta su paupérrima pensión en tabaco y cerveza, a veces algo de comida.

Tallus tose, tose toda la noche, cada noche, entre duermevelas agitados y apneas tose hasta el amanecer. Tose como si fuera a romperse, como si quisiera deshacerse de si mismo.

Tallus recuerda vagos y confusos sentimientos de amor y odio de los que guarda alguna raíz casi seca en la que a veces tropieza. No le quedan familia ni amigos.

Tallus no habla nada a nadie y, sin embargo, otras veces habla demasiado a cualquiera en las pocas ocasiones que sale.

Tallus espera, no espera nada, sólo la muerte.

jueves, 8 de marzo de 2012

Pocking - Día del Padre

... que es la necesidad de estar solo o de compartir esta soledad, lo cual resulta más doloroso por el contraste mutuo. Ir por el mundo anónimamente sin solución al dolor. Un trozo de pulmón devastado.


Este es el mundo que queréis vivir o en el que tenéis que hacerlo.


Soluble al tacto, siento el roce de las miradas en las que educación o indiferencia conducen al mismo punto.


Luego en Frankfurt la habitación tiene un color burdeos en un pequeño y sencillo hotel de escaso lujo.


Dibujo la luz y el matiz dos veces, y no estoy segura de haberlo colocado en el orden verdadero. Recuerdo haberlos dibujado y recordado muchas veces. Dibujo la hoz y el martillo que recuerdo de una infancia en la que tomamos posturas ideológicas puestas sobre esa esperanza en el futuro.


Luego escribo, mientras me retiran la bandeja y tengo la impresión de que quieren que me retire yo también. La misma impresión que antes en las horas muertas.


De vuelta al incierto devenir de los tiempos, de mi tiempo, la incertidumbre de algo diferente, de algo interior por ocurrir sucumbe a la búsqueda de la conexión con ayer para seguir mañana.


Tras tanta parafernalia simplemente, de nuevo, empezar.


Fugaces visiones de la realidad pasan o ¿soy yo el movimiento? Gentes de las que en un minuto puedo comprender una historia o rechazarla.


Quiero escapar de mi misma, de todo compromiso visible e invisible.


George repite mecánicamente el mismo ritual al llegar.